La Prefectura de Chimborazo enfrenta una crisis institucional marcada por la incertidumbre política y administrativa. Mientras se aguarda el fallo del Tribunal Contencioso Electoral (TCE) sobre un caso de presunto proselitismo político que podría afectar al prefecto Hermel Tayupanda, se registran movimientos internos que han generado tensiones, incluyendo la presunta desvinculación de funcionarios clave.
En los últimos días, la Prefectura de Chimborazo ha sido escenario de una serie de eventos que han puesto en jaque su estabilidad institucional. El principal foco de atención es la decisión pendiente del TCE cuyo fallo podría determinar la permanencia o remoción del prefecto Hermel Tayupanda del cargo debido a una denuncia por presunto proselitismo político. Este proceso judicial se suma a otras controversias que han rodeado al líder provincial, como la polémica resuelta anteriormente por violencia de género.Paralelamente, esta semana se han reportado movimientos internos que han encendido las alarmas dentro de la entidad. Destaca el caso de Tania O., directora de Comunicación, quien —según fuentes internas y también de El Especial Noticias habría sido impedida de ingresar a las oficinas de la Prefectura, además de haber sufrido el bloqueo de sus cuentas institucionales. Aunque no se ha emitido un pronunciamiento oficial, la medida habría sido ordenada por las autoridades internas.Sin embargo, Tania O. no está exenta de controversia. La funcionaria enfrenta varias denuncias relacionadas con presunto acoso laboral, amenazas e incitación al odio, lo que podría haber influido en su situación actual. No obstante, la falta de transparencia en el manejo de este caso ha generado especulaciones sobre posibles intereses políticos detrás de las decisiones tomadas.El ambiente en la Prefectura se mantiene tenso, con empleados y ciudadanos expectantes ante las próximas decisiones. Más allá del futuro del prefecto Tayupanda, estas acciones podrían tener un impacto significativo en la gestión administrativa y operativa de la institución, especialmente en áreas estratégicas como comunicación y relaciones públicas.Este contexto refleja una etapa de inestabilidad para la Prefectura de Chimborazo, donde las decisiones institucionales están bajo la lupa de la opinión pública y podrían marcar un antes y un después en la gestión provincial.
La Prefectura de Chimborazo vive días decisivos, con el futuro político de Hermel Tayupanda en manos del TCE y una serie de ajustes internos que han generado dudas sobre la transparencia y la gobernanza de la entidad. Las próximas semanas serán claves para definir no solo el liderazgo político, sino también el rumbo administrativo de esta importante institución provincial.






