La Superintendencia de Bancos activó un proceso administrativo sancionador contra Banco Pichincha este lunes 4 de agosto de 2025, tras una serie de fallas tecnológicas que afectaron sus canales digitales. La medida podría derivar en una multa de hasta USD 194.930, equivalente al 0,001% de sus activos, según lo establece el Código Orgánico Monetario y Financiero (COMF).
El proceso se inició debido a los incidentes tecnológicos recurrentes que han impedido a miles de clientes realizar transferencias, consultar saldos o recibir acreditaciones desde otras entidades financieras. Durante la jornada, la falta de información oficial y la propagación de rumores en redes sociales generaron incertidumbre entre los usuarios, quienes acudieron en masa a oficinas y cajeros para verificar el estado de sus cuentas y, en algunos casos, retirar efectivo.
A las 15:49, Banco Pichincha reconoció nuevamente “intermitencias” en sus servicios digitales, agradeció la paciencia de sus clientes y reiteró que “los fondos de todos nuestros clientes están seguros y protegidos”.
La Superintendencia ya había activado protocolos de supervisión el 25 de julio, asignando un equipo técnico especializado para monitorear el funcionamiento de la aplicación. Sin embargo, ante la persistencia de los problemas, decidió escalar a un proceso sancionador formal, amparado en el artículo 263, numeral 1 del COMF, que tipifica como infracciones leves acciones como la falta de información oportuna, errores en reportes o modificaciones no autorizadas en el servicio.
Este trámite puede durar hasta dos meses, periodo en el cual Banco Pichincha tiene derecho a presentar descargos y pruebas. Las sanciones por faltas leves incluyen desde una amonestación escrita hasta una multa económica.
Dado que el banco cerró 2024 con activos por USD 19.493 millones, el monto máximo de la multa alcanzaría los USD 194.930. Aunque no se trata de una cifra crítica para la entidad, el proceso representa un reclamo institucional por la calidad del servicio y un mensaje de control ante el impacto masivo que estas fallas tienen en más de seis millones de clientes, lo que lo convierte en el banco con mayor base de usuarios en Ecuador.
Este caso pone en evidencia la importancia de la resiliencia tecnológica en el sistema financiero. Mientras Banco Pichincha trabaja en la estabilidad de sus plataformas, la Superintendencia refuerza su rol de vigilancia, recordando que la transparencia y continuidad del servicio son obligaciones fundamentales para garantizar la confianza del público.





