Un día después de que el Pleno de la Asamblea Nacional censurara y destituyera a Mario Godoy de la presidencia del Consejo de la Judicatura, el juez anticorrupción Carlos Serrano rompió el silencio desde el exterior. A través de un emotivo mensaje en sus redes sociales, el magistrado —cuya denuncia fue el pilar del juicio político— reflexionó sobre la soledad del cargo y el nuevo respaldo que siente por parte de la sociedad civil.
De la soledad al respaldo institucional Serrano recordó la columna «Los valientes están solos», escrita por Felipe Rodríguez en diciembre de 2025, donde se comparaba su situación con el abandono que sufrió el histórico juez italiano Giovanni Falcone. Sin embargo, 64 días después, el juez asegura que la respuesta a la pregunta «¿Siguen solos los valientes?» es un rotundo no.
«Tengo la certeza de que los jueces que decidan denunciar presiones y la falta de protección ya no estarán solos», afirmó Serrano, destacando el apoyo recibido por parte de abogados honestos, la academia, periodistas responsables y una sociedad civil que se mantuvo vigilante durante todo el proceso contra Godoy.
El origen de la crisis La denuncia de Carlos Serrano expuso una red de influencias dentro de la Judicatura. El magistrado denunció presiones por parte de Henry Gaibor, exdirector provincial del CJ en Pichincha, para favorecer a un narcotraficante de origen serbio en un caso de lavado de activos. Los audios filtrados y la falta de garantías para su vida obligaron a Serrano a abandonar el país para preservar su seguridad, un hecho que la Asamblea calificó como una «negligencia manifiesta» por parte de Mario Godoy.
Actualmente, la Fiscalía General del Estado mantiene una investigación abierta sobre estas presiones, mientras Serrano agradece el acompañamiento ciudadano que, según sus palabras, ha devuelto la «conciencia institucional» al país.






