Un nuevo giro en el sistema judicial ecuatoriano pone en duda la lucha contra el crimen organizado transnacional. El pasado 20 de febrero de 2026, la fiscal Janneth Cueva emitió un dictamen abstentivo a favor de siete individuos señalados como parte de la estructura logística del serbio Jezdimir Srdan, presunto enlace de la mafia albanesa en el país. Tras esta decisión, el juez Sebastián Cornejo dictó el sobreseimiento definitivo a inicios de marzo, ordenando la libertad inmediata de los procesados.
Evidencias de Sky ECC frente al dictamen fiscal La decisión de la Fiscalía ha causado sorpresa, ya que las investigaciones internacionales basadas en la aplicación encriptada Sky ECC (decodificada por autoridades europeas) vinculaban directamente a los hoy liberados con cargamentos de droga:
- Los «contaminadores» del Puerto: Luis Elisaul L. P. y Gabriel Francisco P. V. fueron detenidos en 2020 en el Puerto de Guayaquil con 573 kg de cocaína (marca «007»). Los chats de Sky ECC muestran a los líderes de la red monitoreando su captura en tiempo real.
- Logística de transporte: Ramón Alonso Z. R., Darwin Javier T. A. y Miguel Fernando F. V. fueron hallados con 423 kg de droga con el sello «HOLLY». Meses antes de la captura, Srdan y su socio alias ‘Odín’ planificaron ese mismo cargamento enviándose fotos del sello.
- «Los guerreros más finos»: William Andrés T. L., capturado en Mascarilla con 474 kg de cocaína, era calificado en los chats de la cúpula criminal como uno de sus elementos más valiosos.
- Infraestructura industrial: Miguel Ángel A. O., vinculado a una empresa de enlatados, habría facilitado la exportación de más de una tonelada de droga en latas de atún, según fotos de la producción interna halladas en los chats de Srdan.

El historial de impunidad de Srdan Jezdimir Srdan, quien ya purga una condena de 10 años por lavado de activos (caso Euro 2024), tiene un historial de evadir a la justicia mediante fallos irregulares. En 2018, un juez —posteriormente destituido— redujo su pena de 17 años a 10 y lo mandó a casa a «leer libros». El caso también salpicó al Consejo de la Judicatura, provocando en su momento la renuncia de su presidente, Mario Godoy, debido a conflictos de interés de su defensa técnica.






