La seguridad en Manabí enfrenta un nuevo y alarmante desafío: la participación de menores de edad en delitos de alta complejidad. Este jueves 5 de marzo de 2026, el coronel William Calle, comandante de Policía de la Zona 4, confirmó el aislamiento de un niño de apenas 12 años, quien presuntamente operaba como brazo logístico de una organización criminal dedicada a la extorsión en Manta.
El «modus operandi»: WhatsApp y vigilancia Según las investigaciones de la Unidad Nacional Antisecuestros y Extorsión (Unase), el menor fue reclutado a través de un chat de WhatsApp. Por este medio, el grupo delictivo le proporcionaba los contactos de sus víctimas. La labor del niño consistía en movilizarse en la motocicleta de un familiar para tomar fotografías de un restaurante y de los parientes de sus dueños, material que luego era usado para exigir el pago de USD 1.000 mediante mensajes intimidatorios.
Justicia y precocidad delictiva El menor fue aprehendido en flagrancia y puesto a órdenes de las autoridades judiciales. El coronel Calle enfatizó que, según la normativa ecuatoriana, los adolescentes pueden ser procesados a partir de los 12 años, por lo que se espera un pronunciamiento de la justicia especializada.
Este caso no es aislado; apenas horas antes, otro menor de 13 años fue interceptado en posesión de armas de fuego. «Nos preocupamos por capturar a los grandes cabecillas, pero detrás se están formando otros a temprana edad», lamentó el oficial, haciendo un llamado urgente a las familias y al Estado para frenar el reclutamiento infantil.






