La Policía Nacional investiga un ataque con bombas molotov a una tienda en San Juan de Calderón, norte de Quito, perpetrado el 22 de marzo de 2025, que quedó grabado en video y desató temor entre los vecinos, aunque descartan que se trate de un caso de extorsión.

La noche del sábado 22 de marzo, a las 20:41, un violento incidente sacudió el barrio San Juan de Calderón, en la populosa parroquia Calderón de Quito. Dos desconocidos, uno a pie y otro en motocicleta, lanzaron bombas molotov al interior de una conocida tienda de víveres, según muestran las imágenes de las cámaras de seguridad que se viralizaron en redes sociales. En el momento del ataque, había clientes dentro del local, y una de las bombas cayó peligrosamente cerca de una mujer junto a un estante. El propietario reaccionó con rapidez y logró controlar el incendio provocado por los explosivos, evitando una tragedia mayor.
Este jueves 27 de marzo, el teniente coronel Álvaro Rocha, jefe del Distrito Calderón, ofreció detalles del caso. Aunque el hecho generó especulaciones sobre una posible extorsión, las autoridades descartaron esa hipótesis tras entrevistar al dueño del negocio, quien afirmó no haber recibido amenazas ni mensajes intimidatorios. Sin embargo, el afectado sospecha que el ataque podría ser una represalia de bandas criminales. Según relató, meses atrás, vecinos del sector, incluida su participación, capturaron a un supuesto ladrón que intentó robar en la zona, lo que podría haber motivado esta retaliación.
La Policía Nacional avanza en las investigaciones, analizando el video viral y recolectando indicios para identificar a los responsables. Rocha anunció que, para reforzar la seguridad en Calderón —una de las parroquias más grandes de Ecuador—, 45 nuevos policías se sumarán en los próximos días a los 265 uniformados que ya patrullan la zona, elevando el total a 310 oficiales. Este incremento busca prevenir futuros actos delictivos en un sector que, pese a no registrar extorsiones confirmadas, enfrenta la creciente sombra de la delincuencia organizada.
El ataque a la tienda de San Juan de Calderón expone la vulnerabilidad de los barrios quiteños frente a la violencia y las posibles venganzas criminales. Aunque no hubo heridos, el incidente deja un mensaje claro: la colaboración ciudadana contra el delito puede tener consecuencias impredecibles. Con más policías en camino, las autoridades apuestan por recuperar la tranquilidad en una parroquia que no está dispuesta a ceder ante el miedo.





