Un niño de seis años resultó herido de bala en un ataque armado registrado este martes 22 de abril de 2025 en la parroquia Eloy Alfaro, en Manta. El hecho dejó también un adulto asesinado y otro herido, sumándose a una escalada de violencia que ha conmocionado al país.
El incidente ocurrió cuando un grupo de sicarios abrió fuego indiscriminadamente en la parroquia Eloy Alfaro. Entre las víctimas se encuentra Miguel Delgado, un adulto asesinado durante el ataque, además de otro hombre herido y el menor de edad, quien recibió un disparo a la altura de la clavícula. Autoridades locales trabajan para identificar a los responsables y esclarecer los móviles del crimen.
Este caso forma parte de una alarmante tendencia de violencia que afecta especialmente a menores de edad. Solo en la ciudad de Manta, entre enero y marzo de 2025, se han registrado cinco homicidios de niños y adolescentes. En contraste, durante el mismo periodo de 2024 no se reportaron asesinatos de menores en esta ciudad, y en 2023 hubo un solo caso.

La situación no es exclusiva de Manta. Según datos del Ministerio, en el primer trimestre de 2025 se registraron en Ecuador 154 homicidios de menores de edad, lo que representa un incremento del 58.76% en comparación con los 97 casos ocurridos en el mismo lapso de 2024. Esta cifra revela que, en promedio, un menor fue asesinado cada 14 horas en los primeros tres meses del año.
Uno de los casos más impactantes ocurrió el 8 de marzo de 2025, cuando dos adolescentes fueron secuestrados por sujetos armados en Guayaquil. Los jóvenes fueron subidos a un vehículo y posteriormente hallados sin vida en el sector de Guasmo Sur. Este crimen ilustra la brutalidad de la ola de violencia que azota al país, afectando no solo a adultos sino también a niños y adolescentes.
Las comunidades afectadas exigen respuestas urgentes de las autoridades para frenar esta crisis de seguridad. Sin embargo, la creciente cifra de víctimas menores de edad evidencia la necesidad de implementar medidas más efectivas para proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad.
El ataque en Manta no solo deja heridas físicas y emocionales en las familias afectadas, sino que también refleja una realidad nacional preocupante. La violencia contra menores de edad se ha convertido en una emergencia que requiere atención inmediata y acciones concretas para evitar más tragedias.






