La mañana del viernes 25 de abril de 2025, un sismo de 6,1 grados sacudió Esmeraldas, dejando a su paso daños materiales significativos y sembrando temor entre sus habitantes. Aunque no se reportaron víctimas mortales, el terremoto dejó heridos, viviendas destruidas y familias desamparadas.
Apenas un día después del fuerte sismo que impactó Esmeraldas, la situación sigue siendo crítica. Las calles permanecen marcadas por escombros, y las autoridades continúan evaluando los daños en viviendas y espacios públicos. Según el reporte oficial, 179 viviendas fueron afectadas, más de 700 ciudadanos enfrentan pérdidas materiales o emocionales, y 20 personas resultaron heridas durante el movimiento telúrico.
Entre las historias que reflejan el impacto humano está la de Luis Cotera, un vendedor ambulante de jugos en el centro de Esmeraldas, quien relató cómo escapó de milagro cuando una pared colapsó sobre el lugar donde estaba limpiando su puesto. «Sentí la tierra moverse bajo mis pies. Pegué un salto hacia la calle justo antes de que la pared cayera al piso», cuenta Cotera, aún conmovido pero agradecido por seguir con vida.
Otra voz que resuena con dolor es la de Pamela Santana, una madre joven que enfrenta una doble tragedia: la pérdida reciente de su bebé y la destrucción de su hogar tras el sismo. «La casa se levantó como si fuera de papel. Perdimos paredes, ropa, electrodomésticos… todo. Somos siete personas aquí, dos madres solteras. Ahora no sabemos qué va a pasar», lamenta Santana mientras intenta recuperar lo poco que quedó entre los escombros.
Las autoridades locales han respondido con rapidez, lideradas por el alcalde Vicko Villacís, quien confirmó que brigadas municipales trabajan en cuatro frentes prioritarios: derribar paredes inestables para evitar accidentes, despejar calles principales como Espejo, Colón, Libertad y Olmedo, levantar información detallada sobre las viviendas afectadas y entregar kits alimenticios en barrios vulnerables como La Ceiba y Propicia.
Sin embargo, Villacís expresó su preocupación por la normativa que exige esperar hasta 72 horas antes de intervenir viviendas dañadas, un plazo que considera demasiado largo para una ciudad altamente sísmica como Esmeraldas. «Entendemos el procedimiento, pero nuestra gente no puede esperar. Hemos sufrido cerca de ocho terremotos fuertes en 100 años. No podemos aplicar las mismas reglas que en otros lugares», reclamó el alcalde.
Mientras tanto, los ciudadanos afectados hacen un llamado urgente a las autoridades nacionales y organismos de ayuda para recibir apoyo que les permita reconstruir sus hogares y recuperar la tranquilidad que el sismo les arrebató.
El terremoto de este viernes ha dejado cicatrices profundas en Esmeraldas, tanto materiales como emocionales. Para una región que ya ha enfrentado múltiples desastres naturales, la prioridad ahora es garantizar asistencia inmediata y trabajar en políticas de prevención y reconstrucción que protejan a sus habitantes en el futuro.






