El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) anunció que, a partir de la segunda quincena de mayo de 2025, varias regiones de Ecuador comenzarán su transición hacia la época seca tras un intenso periodo de lluvias que ha dejado más de 169.000 afectados en el país.
Durante los últimos meses, Ecuador ha enfrentado un fuerte temporal de lluvias que ha generado graves consecuencias humanas y materiales. Según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, las precipitaciones han causado 44 muertos, además de inundaciones, deslaves y socavones en múltiples provincias. El 24 de abril, el número de provincias declaradas en emergencia aumentó de ocho a 12, incluyendo Pichincha, Bolívar, Cotopaxi y Chimborazo.
Ciudades como Quito y Cuenca han sido particularmente golpeadas por las intensas lluvias. Este miércoles 30 de abril, sectores como el Centro Histórico, Santa Clara, Loma de Puengasí y Alma Lojana en Quito sufrieron inundaciones significativas. El Ecu911 reportó que estas zonas fueron las más afectadas durante una tarde marcada por tormentas eléctricas y ráfagas de viento, condiciones que se mantendrán hasta el 1 de mayo.
El Inamhi explicó que este comportamiento climático es resultado de la influencia directa de sistemas atmosféricos y oceánicos que incrementaron los acumulados de lluvia entre febrero y abril de 2025. Sin embargo, estos sistemas comenzarán a debilitarse progresivamente, dando paso a un régimen menos intenso de precipitaciones.
La transición no implica la ausencia total de lluvias, sino un cambio gradual hacia condiciones más secas, especialmente en las islas Galápagos, la región Litoral y el Callejón Interandino (zonas occidental y central). Este proceso marca el fin del pico de la temporada de lluvias, aunque algunas regiones seguirán experimentando precipitaciones ocasionales.
En la provincia costera de El Oro, una de las áreas más afectadas durante la última semana de abril, las autoridades reportaron aluviones, pérdidas de cultivos y al menos una persona desaparecida. En Marcabelí, las inundaciones dejaron cerca de 5.000 afectados y severos daños en infraestructura agrícola.
Aunque la transición hacia la época seca ofrece un respiro frente a las intensas lluvias, las autoridades advierten que el riesgo de eventos climáticos extremos persistirá en algunas zonas. La población debe mantenerse atenta a las alertas emitidas por organismos como el Inamhi y la Secretaría de Gestión de Riesgos para garantizar su seguridad.






