En una noticia que ha sacudido el panorama político nacional, la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, anunció oficialmente este 6 de abril de 2026 que no buscará la reelección en los comicios seccionales de noviembre de este año. Además, confirmó que presentará su renuncia formal al cargo el próximo 14 de mayo, motivada por situaciones críticas de salud que afectan a su círculo familiar más cercano.
Desarrollo de los hechos y motivos personales
A través de un video difundido en su cuenta de Instagram, Aguiñaga compartió detalles sensibles sobre su situación personal. La funcionaria expresó su profundo pesar por no haber podido acompañar adecuadamente a su padre, Roosevelt Aguiñaga, quien falleció en diciembre de 2025 debido a un agresivo cáncer hepático. En su declaración, reveló que sus responsabilidades al frente de la provincia le impidieron vivir su duelo de manera privada.
«Sus últimos momentos de vida no pude compartirlos con él, es más, no pude vivir mi duelo por tener que cumplir con mis responsabilidades con la provincia. Hace pocas semanas recibimos la noticia de que un familiar muy querido tiene cáncer grado cuatro», manifestó la Prefecta.
A este complejo panorama se suma el delicado estado de salud de su esposo, el empresario guayaquileño Mauricio Guim. Aguiñaga calificó esta etapa como «una prueba más pesada», señalando que la situación de salud de su cónyuge es «dura» y le obliga a tomar decisiones complejas para priorizar el cuidado de su hogar. Ante esto, enfatizó que la familia que ha formado requiere de su tiempo completo en este momento.
Balance de gestión y pedido a la ciudadanía
Al anunciar su retiro, Marcela Aguiñaga hizo un llamado a los habitantes de la provincia para proteger los hitos alcanzados durante su administración. Exhortó a los guayasenses a cuidar «cada obra, cada política y cada logro» obtenido en beneficio del territorio, marcando así el inicio de su proceso de transición para dejar la Prefectura en mayo.
Contexto político: La pugna por el Quinto Puente
La gestión de Aguiñaga no estuvo exenta de tensiones con el Gobierno Central. Uno de los puntos más críticos fue la controversia con el Ministerio de Infraestructura y Transporte respecto a la delegación para construir los tramos cuatro y cinco del Quinto Puente, obra estratégica para la logística portuaria de Guayaquil.
El ministro Roberto Luque sostuvo que la terminación unilateral del contrato se debió a la falta de un «avance real» en las obras. No obstante, la Prefectura del Guayas rebatió esta postura, alegando que los trabajos nunca se abandonaron y que enfrentaron dificultades externas como estudios incompletos aprobados por la propia cartera de Estado y retrasos en los desembolsos financieros.
Polémica por concesiones viales
Otro tema de relevancia en el cierre de su administración es la prórroga de los contratos de concesión vial con las empresas Concegua y Conorte por un periodo de 30 años. Esta medida se tomó bajo la figura de Reajuste del Equilibrio Económico-Financiero (REEF) para cubrir una deuda de 516 millones de dólares acumulada desde 2012 por obras impagas.
Aunque la medida proyecta una inversión de 111 millones de dólares para vías críticas, ha generado debate público debido a la extensión del plazo y la ausencia de un concurso de licitación para este nuevo periodo contractual.






