En una entrevista que ha dejado más dudas que certezas, el ingeniero Daniel Rivas lanzó duras críticas contra la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de adelantar las elecciones seccionales para noviembre de 2026. Bajo el pretexto de evitar el Fenómeno del Niño, Rivas asegura que estamos ante un «precedente peligroso» que vulnera la estabilidad del país.
El análisis no se quedó en la superficie. Rivas denunció que la política ecuatoriana se ha deshumanizado, convirtiéndose en un tablero de ajedrez para grupos económicos. «Los partidos políticos ya no tienen ideología, son empresas mercantiles, comerciantes de la política», sentenció el experto, señalando cómo la fragmentación partidaria en provincias como Chimborazo, con hasta 18 candidatos para una sola dignidad, solo favorece a quienes ya ostentan el poder.
Uno de los puntos más polémicos fue la mención a la estructura empresarial del presidente Noboa. Con cerca de 190 empresas y un alcance indirecto de casi 800,000 personas entre trabajadores y familias, la preocupación por una concentración de poder sin precedentes es real. Según Rivas, el adelanto electoral busca «desarticular la protesta social» y forzar a los ciudadanos a pensar en candidaturas en lugar de exigir soluciones a la crisis de seguridad y economía que asfixia al país.
Finalmente, el analista advirtió a la ciudadanía sobre la «obra visible pero inútil». Criticó duramente la gestión de alcaldes y prefectos que recurren a la pintada de postes o eventos masivos para simular gestión, mientras la infraestructura real y la sostenibilidad brillan por su ausencia. Ecuador se encamina a un proceso electoral incierto, donde el «show institucional» parece ser la única carta sobre la mesa.





