La ciudad de Riobamba vivió una jornada de alta tensión este lunes 27 de abril de 2026. Lo que debía ser el inicio de una fase logística para la adecuación del emblemático mercado La Merced (también conocido como mercado Mariano Borja), se convirtió en un escenario de resistencia civil. Comerciantes y trabajadores del sector se volcaron a las calles para impedir, por la fuerza de la organización social, el ingreso de maquinaria pesada enviada por el Municipio de Riobamba, obligando a los equipos técnicos a retroceder.

El conflicto: Un choque entre modernización y estabilidad laboral
La crisis estalló en la intersección de las calles Espejo y Olmedo, donde los vendedores bloquearon los accesos principales. Según los reportes desde el lugar de los hechos, el Municipio intentó movilizar maquinaria destinada presuntamente al derrocamiento y adecuación de la infraestructura actual. Sin embargo, la respuesta de las asociaciones fue contundente: colocaron vallas y formaron cordones humanos para proteger sus puestos de trabajo.
La intervención municipal, anunciada días atrás, contempla una reubicación temporal de los comerciantes hacia la calle Espejo y zonas aledañas. No obstante, los vendedores denuncian una falta total de socialización del proyecto. La incertidumbre sobre las condiciones de estos nuevos puestos y el temor a que la obra se convierta en un «eterno elefante blanco» debido a los retrasos históricos del actual alcalde en la entrega de obras públicas, han radicalizado la postura del gremio.
Cronología de una crisis anunciada
Este enfrentamiento no es un hecho aislado. Desde marzo, las familias que dependen económicamente de La Merced han denunciado que no existen garantías claras para su estabilidad laboral. En los últimos días, los comerciantes se han mantenido en vigilia permanente, pernoctando en los alrededores para evitar un desalojo sorpresivo.
Durante la jornada de hoy, agentes de tránsito intentaron retirar las vallas colocadas por los manifestantes, lo que provocó incidentes y roces verbales, aunque afortunadamente no se registraron enfrentamientos físicos de gravedad. Los testigos señalan que la consigna es clara: «No nos oponemos a la obra, sino al incumplimiento de plazos y a la falta de transparencia».
Implicaciones y demandas actuales
Mientras la municipalidad sostiene que el objetivo es modernizar la infraestructura para mejorar la salubridad y competitividad del mercado, los comerciantes exigen un diálogo directo con las autoridades. Demandan un cronograma real de construcción y documentos legales que aseguren el retorno a sus puestos una vez finalizada la intervención.






