La impunidad volvió a teñir de sangre las calles de Machala, en la provincia de El Oro. Este 11 de mayo de 2026, la magistrada Lady Pachar Huanga, de 41 años, fue víctima de un cruento ataque armado que acabó con su vida de forma instantánea. El crimen ocurrió mientras la provincia se encuentra bajo una medida de toque de queda nocturno, diseñada precisamente para frenar la escalada de violencia de los grupos criminales.
El ataque: Emboscada camino al gimnasio
De acuerdo con los reportes oficiales de la Policía Nacional, la jueza se movilizaba en su vehículo particular con destino a un gimnasio de la ciudad. Fue en ese trayecto donde fue interceptada por dos sujetos a bordo de una motocicleta. Los sicarios abrieron fuego de manera directa, propinándole al menos cinco disparos.
La violencia del impacto fue tal que el cuerpo de la magistrada quedó atrapado dentro del automotor. Los servicios de emergencia y equipos de rescate tuvieron que realizar maniobras complejas para forzar la carrocería del vehículo, abrir las puertas y recuperar el cuerpo de Pachar, quien ya no presentaba signos vitales al momento de la intervención.
Una tragedia anunciada: Amenazas y panfletos
La muerte de Lady Pachar no fue un evento fortuito. En octubre de 2025, la jueza ya había sido blanco de amenazas explícitas. Su fotografía apareció en panfletos intimidatorios dirigidos contra cinco jueces de Machala, con un mensaje aterrador: todos los que aparecían en esa imagen serían blanco de atentados.
Tras este incidente, las autoridades actualizaron su nivel de riesgo personal a «medio», reconociendo que existían probabilidades reales de un ataque armado debido a su labor judicial. Pachar, quien llevaba una década como jueza penal en el cantón Santa Rosa, tramitaba casos delicados de materia penal, tránsito, violencia intrafamiliar y garantías constitucionales. Además, formaba parte del programa de Sistema de Víctimas y Testigos de la Fiscalía.
La falla fatal: Custodios ausentes

Lo que genera mayor indignación en la ciudadanía es la ausencia total de protección al momento del crimen. Debido a su perfil de riesgo, la jueza tenía asignados dos custodios policiales, pero ninguno estaba operativo este 11 de mayo. Según fuentes policiales, uno de los agentes se encontraba en una capacitación en la ciudad de Quito, mientras que el segundo custodio se había reportado enfermo. Esta cadena de coincidencias dejó a la magistrada totalmente vulnerable frente a sus verdugos.
Contexto: Un Ecuador que rompe récords de sangre
El asesinato de la jueza Pachar ocurre en un contexto de inseguridad sin precedentes. El Oro es una de las nueve provincias bajo toque de queda (vigente del 3 al 18 de mayo). Pese a estos estados de excepción, las cifras son devastadoras: el año 2025 cerró como el más violento de la historia de Ecuador, con un récord de 9.269 homicidios. La muerte de esta magistrada se suma a la lista de funcionarios judiciales que han perdido la vida en el cumplimiento de su deber, desafiando la capacidad del Estado para proteger a quienes sostienen el sistema de justicia.






