La provincia de Manabí se ha convertido en un escenario mortal para quienes custodian las cárceles del país. Este 14 de mayo de 2026, el sistema penitenciario ecuatoriano volvió a vestirse de luto tras confirmarse el asesinato de Lemus Atilio Zambrano, un guía de 54 años vinculado a la cárcel de Bahía de Caráquez. Con este crimen, ya suman tres los funcionarios de este mismo centro penitenciario que han sido ejecutados por sicarios en menos de un mes, evidenciando una preocupante cacería contra el personal del SNAI.
El ataque más reciente se registró en la parroquia Leonidas Plaza, cantón Sucre. Según los reportes de medios locales y testimonios de la zona, Zambrano se movilizaba en un vehículo particular cuando fue interceptado por sicarios que abrieron fuego de manera selectiva. La víctima, quien al momento del atentado vestía su uniforme penitenciario oficial, falleció de manera instantánea en el lugar de los hechos, quedando su cuerpo dentro del automotor, tal como se observó en crudas imágenes difundidas en redes sociales.
Este asesinato no es un hecho aislado, sino que forma parte de una racha sangrienta que apunta directamente al personal de la cárcel de Bahía de Caráquez. La cronología del horror comenzó el pasado 18 de abril, cuando Michael Efrén Andrade, de tan solo 30 años, fue asesinado bajo una modalidad similar mientras circulaba por la vía San Vicente-Chone. Apenas tres días después de aquel suceso, el 21 de abril, el terror se trasladó a los exteriores mismos del centro penitenciario, donde Cristian Fabián Vaca, de 31 años, perdió la vida tras recibir múltiples impactos de bala.

La violencia contra los agentes penitenciarios en la provincia no se detiene ahí. En el mismo mes de abril, se reportó también el asesinato de Dayana Vargas Carbo, guía penitenciaria que prestaba sus servicios en la cárcel de Portoviejo.
CONTEXTO Y RIESGO LABORAL La situación de inseguridad para estos servidores públicos ha alcanzado niveles críticos. De acuerdo con datos proporcionados por la Asociación Nacional de Servidores Penitenciarios de Ecuador, el año 2025 cerró con una cifra alarmante de 17 guías asesinados a escala nacional. El gremio ha levantado su voz de protesta, sosteniendo que los agentes realizan sus labores en condiciones de “riesgo extremo”. Denuncian una falta sistemática de equipamiento básico, ausencia de armas para defensa, carencia de equipos de protección personal y, sobre todo, una nula garantía laboral frente a las amenazas de las organizaciones criminales que operan desde el interior de los penales.
El asesinato de Lemus Atilio Zambrano reabre el debate sobre la protección estatal a los funcionarios que enfrentan cara a cara el sistema criminal del país, en una provincia que, al igual que el resto de la costa ecuatoriana, sigue bajo el asedio de la violencia sicarial.






