La tensión en la Asamblea Nacional ha alcanzado niveles críticos. Este miércoles 20 de mayo de 2026, la asambleísta por la Revolución Ciudadana (RC), Paola Cabezas, anunció una ofensiva legal y administrativa contra el presidente del Legislativo, Niels Olsen. La medida responde a las polémicas declaraciones de Olsen, quien calificó públicamente a la legisladora como «serpiente» durante una entrevista.
Cabezas confirmó que elevará una queja formal ante el Consejo de Administración Legislativa (CAL) para que se audite y sancione la conducta del presidente de la Asamblea. De manera paralela, la bancada del correísmo ha ratificado que acudirá al Tribunal Contencioso Electoral (TCE) para exigir una sanción ejemplar por las expresiones vertidas por Olsen, bajo el argumento de que este tipo de lenguaje constituye una infracción a la ética y al respeto que deben primar en el debate público.
Precedentes y críticas a la gestión de género
La asambleísta correísta enfatizó que existen «precedentes suficientes» para esperar una sanción contundente, citando casos previos donde colegas de su misma bancada fueron penalizados por términos de menor gravedad. Recordó que el legislador Roland González fue suspendido por 90 días tras usar la palabra «majadero», y mencionó el caso de Mónica Palacios, quien ha enfrentado dos suspensiones e incluso el levantamiento de su inmunidad parlamentaria.
Más allá del incidente puntual, Cabezas aprovechó el espacio para lanzar una crítica estructural contra el Legislativo, afirmando que la Asamblea «no protege a las mujeres». Aseguró que desde la presidencia y otros sectores se aplica una política de criminalización y judicialización contra las legisladoras correístas, aclarando, sin embargo, que su reclamo es institucional y no personal.
La disculpa de Olsen
Tras la ola de críticas generada por su comentario, Niels Olsen intentó frenar la escalada del conflicto a través de un video difundido en redes sociales. El presidente de la Asamblea reconoció su error y ofreció disculpas, señalando que fue una declaración «poco afortunada». “Soy superautocrítico y creo que estas cosas también le hacen bien a la sociedad. Quiero reconocer que cuando uno se equivoca, hay que recular”, indicó Olsen, esperando que el gesto ponga fin a la controversia que hoy lo tiene bajo la lupa del TCE y el CAL.





