Los seis asambleístas de Pachakutik expulsados por la Conaie el 19 de julio de 2025, tras apoyar al oficialismo, se reunieron con el nuevo presidente de la organización, Marlon Vargas, para solicitar una revisión de su expulsión. La decisión, calificada como “ilegal” por los legisladores, expone las tensiones internas en el movimiento indígena ecuatoriano.
El 22 de julio de 2025, horas después de que Marlon Vargas fuera elegido presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) con 617 votos frente a los 540 de Leonidas Iza, cinco de los seis asambleístas expulsados de la organización—Carmen Tiupul, Cecilia Baltazar, Fernando Nantipia, José Luis Nango y Edmundo Cerda—se reunieron con él en Quito. La reunión, descrita como un “saludo protocolario” por Baltazar, buscaba felicitar a Vargas por su victoria en el VIII Congreso de la Conaie (18-20 de julio) y proponer un diálogo para revisar la expulsión de los legisladores, decidida por apoyar iniciativas del gobierno de Daniel Noboa, como la Ley de Solidaridad Nacional y la elección de Niels Olsen como presidente de la Asamblea Nacional el 14 de mayo de 2025.
La expulsión, aprobada por unanimidad por 1,500 delegados en el congreso, fue calificada de “ilegítima” por los asambleístas, quienes denunciaron la falta de debido proceso y derecho a la defensa. Carmen Tiupul, segunda vicepresidenta de la Asamblea, afirmó que la sanción se basó en “información sesgada” y que no se les permitió explicar su postura. “La Conaie y Pachakutik son instancias distintas, con estatutos propios. No se respetaron los principios del derecho a la defensa”, señaló. Baltazar, por su parte, sostuvo que la Conaie no puede expulsarlos de sus comunidades: “Mi comunidad no permitirá que me retiren de mi territorio”. Ambos pidieron al nuevo consejo de gobierno de la Conaie, liderado por Vargas, un análisis objetivo de su labor legislativa.
.@ApawkiCastro bueno acá está lo que apoyaste. Tú eres una de las personas que tejió para que Marlon Vargas llegue a la presidencia de la CONAIE, puñalada por la espalda a tu propio compañero de lucha @LeonidasIzaEc
El encuentro generó malestar entre sectores afines a Leonidas Iza, como el asambleísta Álex Toapanta, quien defendió la expulsión como un mandato unánime de las bases, argumentando que los legisladores perdieron derechos políticos organizativos dentro de la Conaie. Toapanta, alineado con la oposición a Noboa, destacó que la decisión refleja el rechazo a la afinidad de los expulsados con el bloque oficialista Acción Democrática Nacional (ADN). Nayra Chalán, exdirigente de Ecuarunari, calificó la acción de los asambleístas como una “puñalada por la espalda” a Iza.
Vargas, exlíder de la Confeniae y protagonista en los paros de 2019 y 2022, ha adoptado un tono conciliador, prometiendo una “agenda propia” basada en las decisiones de las bases, sin compromisos inmediatos con el gobierno. Su elección, celebrada por el ministro de Gobierno José de la Gasca como un “cambio de rumbo” frente al “autoritarismo” de Iza, ha avivado el debate sobre la relación entre la Conaie y el Ejecutivo. De la Gasca calificó la expulsión como una “completa ilegalidad” y defendió a los asambleístas como “pensantes”. Vargas, sin embargo, enfatizó: “Sabemos dialogar, pero también resistir. No claudicaremos en la lucha histórica de nuestros pueblos”.
Revisión sobre la expulsión de Asambleístas de PK? En esta nota no hay absolutamente nada que revisar, hay una decisión tomada por el congreso como MÁXIMA AUTORIDAD y es de cumplimiento OBLIGATORIO.Avanzar con una postura firme desde lo político e ideológico del MIE.
El comité de ética de Pachakutik notificó a los seis legisladores el inicio de una investigación por sus votaciones, pero ellos cuestionan la imparcialidad del tribunal. La expulsión reduce el bloque de Pachakutik en la Asamblea de nueve a tres legisladores, evidenciando una fractura interna que comenzó tras una reunión con De la Gasca el 6 de mayo de 2025, donde se fotografiaron con un mensaje de “unidad por el bien común”. Pachakutik negó un acuerdo político, pero las tensiones persisten. Entre los 65 mandatos del congreso, la Conaie exige un levantamiento contra la minería y la defensa de los territorios, lo que podría complicar cualquier acercamiento con el gobierno.
La reunión de los asambleístas expulsados con Marlon Vargas refleja un intento de recomponer las relaciones dentro del movimiento indígena, pero también expone las profundas divisiones entre las facciones de Pachakutik y la Conaie. Mientras Vargas busca consolidar su liderazgo con un enfoque de unidad, el proceso disciplinario en Pachakutik y las críticas de sectores afines a Iza mantienen la incertidumbre. Este episodio subraya los desafíos del movimiento indígena para equilibrar su lucha histórica con la dinámica política actual, en un contexto donde el diálogo con el gobierno de Noboa sigue siendo un punto de fricción.






