Después de largos meses de intensos trabajos, sucesivos cambios en los plazos originales de ejecución y constantes cuestionamientos por parte de la ciudadanía riobambeña, la esperada renovación integral de la avenida Carlos Zambrano estaría a escasos pocos días de ser entregada de forma oficial. Esta emblemática obra, considerada unánimemente como una de las intervenciones viales más importantes y de mayor envergadura ejecutadas recientemente en el cantón Riobamba, avanza finalmente hacia su culminación definitiva tras superar una compleja serie de inconvenientes técnicos, logísticos y administrativos que retrasaron de forma reiterada su conclusión y afectaron la movilidad de la urbe.
Ángel Veloz, contratista responsable de la ejecución del proyecto vial, informó de manera pública que los trabajos que se mantienen pendientes corresponden única y exclusivamente a detalles de carácter complementario. Entre estas labores finales se incluyen la instalación técnica de los postes destinados al alumbrado público, la colocación precisa de adoquines en sectores específicos de las aceras y el proceso de asfaltado final tanto de la avenida Carlos Zambrano como de la calle Reina Pacha. Según detalló el profesional a cargo, las cuadrillas de obreros se mantienen desplegadas trabajando de manera intensiva en jornadas extendidas para concluir estas últimas intervenciones físicas y proceder a habilitar completamente el flujo vehicular de la vía.
De cumplirse de forma estricta el cronograma técnico previsto para esta última fase, los trabajos mecánicos de asfaltado finalizarían de manera definitiva entre el domingo 7 y el lunes 8 de junio de 2026, lo que permitiría iniciar inmediatamente el proceso legal y administrativo de entrega de la obra a las autoridades locales. “Prácticamente el proyecto se encuentra terminado. Estamos ejecutando los trabajos finales para dejar completamente operativas las vías intervenidas”, señaló el contratista. A pesar de que la renovación de esta importante arteria de la ciudad fue anunciada con altas expectativas como una solución estructural para mejorar la movilidad urbana, incrementar la seguridad vial y transformar positivamente la imagen urbana del sector, el desarrollo del proyecto estuvo permanentemente marcado por varios contratiempos de fuerza mayor que obligaron al Ejecutivo de la obra a extender de forma obligatoria los plazos que se habían establecido inicialmente.
Uno de los principales inconvenientes de índole técnica surgió durante la fase de ejecución de las obras subterráneas de ingeniería civil. De acuerdo con las explicaciones técnicas proporcionadas por el contratista, al momento de iniciar las primeras excavaciones mecánicas en la calzada, se evidenció de forma flagrante que la infraestructura sanitaria existente presentaba un avanzado y crítico estado de deterioro material. Esta preocupante situación se focalizó especialmente en el entorno del estadio de la ciudad, zona donde los sistemas de alcantarillado ya habían cumplido con creces su tiempo de vida útil estimado. “La red de alcantarillado era completamente obsoleta y requirió intervenciones adicionales que no estaban contempladas inicialmente”, detalló de forma explícita Veloz ante la prensa. Dicha situación imprevista obligó a los ingenieros a realizar complejas adecuaciones técnicas sobre la marcha para garantizar de forma óptima que la nueva infraestructura vial cuente con sistemas de drenaje eficientes, evitando con ello futuros problemas relacionados con inundaciones superficiales o colapsos estructurales de la red sanitaria interna.
A las profundas dificultades de carácter técnico se sumaron incómodos inconvenientes de tipo administrativo que afectaron de manera directa el desarrollo normal y continuo de la obra pública. Según lo expresado textualmente por el contratista del proyecto, las coordinaciones institucionales con entidades directamente vinculadas al sector deportivo y de control generaron retrasos burocráticos que se prolongaron perjudicialmente por varias semanas. Veloz señaló de forma puntual que las diferencias surgidas durante el proceso con los miembros de la anterior fiscalización técnica y con los directivos de la Federación Deportiva de Chimborazo ocasionaron demoras netas de aproximadamente un mes y medio, tiempo durante el cual varias actividades operativas cruciales no pudieron ejecutarse conforme al cronograma macro que se había establecido en el papel. Estos contratiempos administrativos se reflejaron de forma directa en el avance físico de la obra y obligaron a los técnicos a replantear y reprogramar varias de las fases críticas de ejecución.
Otro factor determinante que incidió de manera directa en la demora generalizada de la entrega fue la provisión tardía de diversos materiales indispensables para concluir determinadas etapas del proyecto de infraestructura. El contratista de la avenida indicó que varios de los insumos necesarios para la instalación física de la infraestructura complementaria no arribaron a la ciudad en las fechas que se habían programado previamente con los proveedores, situación logística que impidió avanzar al ritmo de trabajo esperado por el equipo y retrasó significativamente la culminación total de los trabajos civiles. “Los atrasos en la provisión de materiales fueron determinantes para que no pudiéramos entregar la obra en la fecha prevista”, manifestó de forma frontal el constructor, dejando sentados los motivos del desfase cronológico.
Con el inicio de la colocación de la última capa de asfalto fijada para este fin de semana, la ciudadanía de Riobamba y los transportistas locales entran en una etapa de observación directa para constatar si los plazos finales se cumplen y si la renovación de la avenida Carlos Zambrano logra superar los problemas subterráneos y administrativos que empañaron su desarrollo.






