Los docentes, educadores, padres de familia y estudiantes en el Ecuador enfrentan una profunda y álgida discrepancia pública tras la emisión oficial de un nuevo acuerdo ministerial que propone e implementa el desarrollo de diversas actividades complementarias los días sábados en el interior de las instituciones educativas públicas del país. El Gobierno Nacional, mediante este dictamen de la cartera de Estado, ha encendido el debate sobre los límites de la jornada laboral y la organización del cronograma escolar. Este conflicto de carácter institucional se suscita además en un contexto educativo dinámico y complejo, registrándose de forma paralela otras acciones de relevancia como el pronunciamiento del Ministerio de Educación tras la agresión física sufrida por un estudiante, las resoluciones donde el Ministerio de Educación ajusta el horario de clases por el toque de queda en Ecuador, y la apertura del proceso con los requisitos y la guía de cómo aplicar a las 1.535 vacantes de empleo para el Ministerio de Educación.
Los detalles del acuerdo ministerial número 0045, publicado de forma oficial el pasado 27 de mayo, establecen de manera textual que se deben realizar actividades complementarias institucionales los días sábados. Estas jornadas de trabajo y aprendizaje formarán parte activa del proceso formativo integral de los alumnos y se considerarán estrictamente dentro del cronograma escolar oficial emitido por el nivel central de la Autoridad Educativa Nacional. La medida será plenamente aplicable para las instituciones educativas fiscales pertenecientes tanto al régimen Costa – Galápagos como al régimen Sierra – Amazonía, entrando en vigencia absoluta a partir del próximo año lectivo 2026 – 2027.
Respecto a la obligatoriedad y el rechazo de la UNE, el texto del Ministerio de Educación indica expresamente que estas disposiciones son de cumplimiento obligatorio para todos y cada uno de los actores del Sistema Nacional de Educación en las instituciones educativas fiscales del territorio ecuatoriano. Sin embargo, la Unión Nacional de Educadores (UNE) compareció públicamente para expresar su total y rotundo rechazo a este acuerdo, calificándolo de forma frontal como una medida inconstitucional, inconsulta e improvisada por parte del régimen.
Andrés Quishpe, presidente nacional de la UNE, manifestó con firmeza la postura del gremio: “Es un acuerdo que violenta la seguridad jurídica, pues contradice a la LOEI (Ley Orgánica de Educación Intercultural) y a la Constitución de la República”.
El impacto en la jornada laboral de los docentes constituye el núcleo de la protesta del sector de los trabajadores del magisterio. Quishpe enfatiza y recuerda a la opinión pública que, según lo que determina la Ley de Educación vigente, los docentes en el Ecuador trabajan un período exacto de 40 semanas al año, cumpliendo una jornada diaria de 8 horas. Al exigirles de forma mandatoria la realización de actividades complementarias durante los días sábados, las autoridades alteran y vulneran el espíritu de su jornada laboral ordinaria. “Al momento que nos dicen que realicen las actividades complementarias los sábados están sacándonos de nuestra jornada”, expresó de forma categórica el líder gremial a través de sus canales oficiales en las redes sociales.
Esta situación ha derivado en una fuerte percepción de precarización laboral entre los profesionales de la pedagogía. Los educadores consideran que este acuerdo ministerial precariza notablemente su oficio, puesto que lo que busca el Estado es obligarlos a realizar actividades de carácter extracurricular fuera de la jornada laboral que ya se encuentra legalmente establecida en sus contratos y nombramientos. Por el contrario, el ministerio defiende la idoneidad técnica de la reforma argumentando que estas actividades complementarias “fortalecerán el proceso de enseñanza–aprendizaje y contribuirán de forma directa al desarrollo integral de los estudiantes” en las aulas del país.
Dentro del catálogo de actividades permitidas los sábados, el acuerdo ministerial especifica de forma clara que se podrán realizar las siguientes labores institucionales:
- Procesos de refuerzo académico enfocado, nivelación pedagógica o consolidación de los aprendizajes deficientes.
- Actividades de carácter cultural, artístico y disciplinas deportivas.
- Proyectos de innovación educativa, ciencia aplicada y desarrollo de tecnología.
- Iniciativas de participación estudiantil obligatoria y proyectos de vinculación directa con la comunidad local.
- Estrategias de intervención orientadas al desarrollo socioemocional y al bienestar general estudiantil.
En lo referente a la compensación por jornadas adicionales de trabajo, el acuerdo ministerial 0045 establece un mecanismo de retribución temporal. El documento señala que estos días de trabajo sabático obligatorio deberán ser compensados formalmente durante los últimos días laborables del mes de diciembre, contados cronológicamente desde el 24 de diciembre. Esta ventana de descanso coincide de forma exacta con las vacaciones estudiantiles otorgadas anualmente por motivo de las festividades de Fin de Año y Navidad. Adicionalmente, la normativa contempla que estos días acumulados podrán ser recuperados mediante la concesión de días libres consecutivos fijados inmediatamente después del período de vacaciones anuales reglamentarias que le corresponden legalmente al personal docente.
Frente a la ola de críticas, ¿qué dice el ministerio de Educación para calmar las tensiones? Juan Carlos Rodríguez, quien se desempeña como viceministro de Gestión Educativa, enfatizó en una reciente aclaración pública que esta controvertida normativa en realidad no posee un carácter obligatorio para todos los planteles. En su lugar, la autoridad educativa aclaró que la medida funciona más bien como una opción debidamente regulada para aquellos centros escolares específicos que deseen de forma voluntaria fortalecer el tejido comunitario a través de la ejecución de actividades que, según su criterio, ya se realizaban de forma informal y autónoma los días sábados, citando como ejemplos la organización de ferias de ciencia, talleres formativos y olimpiadas deportivas internas.
El choque entre la obligatoriedad plasmada en el papel del acuerdo 0045 y la flexibilización explicada por el viceministro Rodríguez abre un escenario de incertidumbre legal para el profesorado ecuatoriano, que se mantiene en alerta de cara al inicio del ciclo escolar 2026-2027 bajo el amparo de este informe extra de actividad extracurricular.





