En un acontecimiento de trascendencia jurídica e histórica sin precedentes para el país, el comandante general de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), el general Mauricio Machuca, ofreció este miércoles 4 de junio de 2026 las disculpas públicas oficiales a los familiares directos de Josué, Ismael, Steven y Nehemías. Los cuatro adolescentes, oriundos del populoso sector de Las Malvinas en Guayaquil, fueron trágicas víctimas de desaparición forzada y posterior muerte violenta a manos de agentes estatales tras la ejecución de un operativo militar perpetrado originalmente en diciembre del año 2024. Este crucial acto de reparación se ejecutó formalmente por disposición mandatoria de la Corte Constitucional del Ecuador, máximo organismo de control que ordenó al Estado ecuatoriano reconocer de forma pública e institucional su responsabilidad directa en el caso como parte fundamental de las medidas de reparación integral dictadas en beneficio de las familias afectadas. El histórico suceso ocurre en un escenario nacional donde la opinión pública sigue de cerca la sentencia de la Corte Constitucional que declara la desaparición forzada de cuatro niños y dispone medidas de reparación vigentes.
La solemne ceremonia pública se desarrolló en las inmediaciones del Hemiciclo de la Rotonda, situado estratégicamente en el Malecón 2000 de la urbe porteña de Guayaquil, contando con la asistencia de más de 300 ciudadanos congregados en el sitio. En la mesa directiva principal se colocaron los padres y madres de los cuatro adolescentes fallecidos, quienes estuvieron acompañados de forma presencial por Billy Navarrete, director ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH); Ana Lorena Delgadillo, relatora oficial del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); César Córdova, actual defensor del Pueblo de la nación; y el mencionado general de la FAE, Mauricio Machuca.
Durante su intervención en el estrado principal, el general Machuca se limitó estrictamente a dar lectura íntegra al texto jurídico dispuesto por el dictamen de la Corte Constitucional. En las líneas leídas, el Estado ecuatoriano reconoció de manera explícita e irrevocable su responsabilidad penal e institucional en el delito de desaparición forzada y posterior muerte de los adolescentes de Las Malvinas, admitiendo además las graves y sistemáticas fallas institucionales ocurridas durante el manejo del caso. “El Estado no protegió a Josué, Ismael, Steven y Nehemias, como era su obligación, y las Fuerzas Armadas incumplieron su principal función: proteger los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos”, declaró textualmente el comandante general de la FAE en representación de la institución militar.
Un aspecto que generó notorias críticas y controversia durante el evento fue que a la ceremonia oficial no asistieron otros altos mandos militares pertenecientes a las ramas del Ejército o la Armada, como tampoco se registró la presencia de representantes ministeriales o delegados del Gobierno del presidente Daniel Noboa, dejando únicamente al comandante general de la FAE como el único rostro oficial del Estado a cargo de afrontar el acto. En el perímetro de la mesa principal destacaron de forma conmovedora los retratos de los jóvenes Josué, Ismael, Steven y Nehemías, recordando a los asistentes su condición de víctimas de desaparición forzada y posterior muerte tras el operativo militar ejecutado en diciembre de 2024, manteniéndose presentes durante todo el desarrollo de las disculpas públicas dadas en Guayaquil este 4 de junio de 2026.
Esta disculpa fue ordenada de forma perentoria por la Corte Constitucional debido a los antecedentes del proceso. La sentencia definitiva del máximo organismo judicial estableció con claridad que el Estado ecuatoriano debía reconocer abiertamente que patrullas militares en servicio activo privaron de forma totalmente ilegal de la libertad a los cuatro menores de edad, incumpliendo de forma flagrante su deber constitucional de protección ciudadana y vulnerando múltiples derechos fundamentales contemplados en los tratados internacionales. Cabe recordar que previamente, el caso Malvinas motivó al CDH a exigir de manera enérgica que el ministro de Defensa ofreciera disculpas presenciales a las familias de las cuatro víctimas, tras determinarse graves vacíos administrativos.
El máximo organismo de control constitucional también dispuso explícitamente en su fallo que las Fuerzas Armadas reconozcan en público que determinadas declaraciones oficiales emitidas de forma irresponsable por altas autoridades estatales durante los primeros meses de la investigación contribuyeron a estigmatizar gravemente a los adolescentes y a criminalizar a sus familias frente a la opinión pública. La ejecución de esta nueva ceremonia fue ordenada de manera obligatoria por la Corte tras concluir técnicamente que un acto previo de disculpas que había sido realizado de forma virtual o escrita por el Ministerio de Defensa no cumplió en lo absoluto con los estándares internacionales de derechos humanos ni con las medidas de reparación real establecidas para el amparo integral de las víctimas.
Tras concluir la lectura del reconocimiento oficial de culpa, Billy Navarrete, en su calidad de director ejecutivo del CDH, calificó la jornada como un momento histórico indiscutible tanto para el núcleo familiar de los afectados como para el precedente judicial de todo el territorio ecuatoriano. “Estamos siendo testigos de un acto tan significativo como este. Un acto tan esperanzador que nos devuelve la confianza en la institucionalidad, en nuestro país”, manifestó el defensor de derechos humanos ante la asamblea. Navarrete sostuvo firmemente que el reconocimiento estatal constituye una reivindicación fundamental del derecho a la memoria de las víctimas y representa una oportunidad única para que hechos violentos similares no vuelvan a repetirse jamás en la historia nacional. Sin embargo, el activista advirtió con preocupación que la problemática general de las desapariciones forzadas en el Ecuador sigue siendo una herida abierta en la sociedad, recordando a los presentes que aún existen decenas de familias ecuatorianas que continúan buscando desesperadamente a sus seres queridos sin recibir respuestas estatales.
El caso ha cobrado tanta relevancia internacional que fue considerado como un auténtico referente para América Latina por los organismos veedores. La relatora del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas, Ana Lorena Delgadillo, aseguró durante su intervención que la incansable lucha social iniciada por los familiares de Josué, Ismael, Steven y Nehemías trasciende completamente las fronteras geográficas del Ecuador. “Su fuerza, su valentía y su lucha digna es un referente no solamente para Ecuador, sino para toda la región de América Latina y más allá”, manifestó la experta internacional, señalando que la realización física de este acto constituye un paso sustancial y valioso dentro de los procesos de verdad, justicia histórica y reparación integral que demandan las víctimas a nivel global.
Como parte complementaria de las actividades de preservación de la memoria histórica por este caso, la comunidad de Las Malvinas inauguró un mural comunitario en honor a los jóvenes fallecidos y se organizó un campeonato relámpago de fútbol barrial en homenaje permanente a los cuatro adolescentes, cerrando una jornada donde el Estado ecuatoriano tuvo que agachar la cabeza y admitir una de sus páginas más oscuras en materia de derechos humanos.






