La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó el 1 de julio de 2025 a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que adopte medidas provisionales en favor del exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas , quien cumple condena en la cárcel de máxima seguridad La Roca en Guayaquil. La solicitud se fundamenta en una situación de «extrema gravedad» que podría poner en riesgo su vida e integridad física.
El 1 de julio de 2025, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) una solicitud formal de medidas provisionales en favor del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas , recluido en la cárcel de máxima seguridad La Roca desde hace varios meses.
Según informó la CIDH, Glas “se encuentra en una situación de extrema gravedad y urgencia de daño irreparable a sus derechos a la vida, integridad personal y salud”. Esta alerta se emite en medio de un contexto judicial complejo tras ser recientemente condenado a 13 años de prisión por el caso Reconstrucción , sentencia que ha sido calificada como persecución política por parte de sectores afines al expresidente Rafael Correa y su movimiento, Revolución Ciudadana.
Las medidas provisionales solicitadas tienen carácter obligatorio para los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA), por lo que Ecuador estaría en la obligación de tomar acciones inmediatas para garantizar los derechos humanos del exfuncionario. Estas medidas suelen incluir revisiones médicas urgentes, condiciones dignas de detención y acceso a defensa legal adecuada.
La solicitud de la CIDH llega días después de que Glas fuera devuelto a La Roca , luego de finalizar su audiencia judicial por el caso Reconstrucción. En esa ocasión, fue condenado por peculado —malversación de fondos públicos—, aumentando así su deuda con el Estado ecuatoriano, que ya asciende a más de 132,8 millones de dólares.
Por otro lado, México reiteró su petición a Ecuador para que entregue un salvoconducto que permita la salida del país de Jorge Glas, quien recibió asilo político del gobierno mexicano. Sin embargo, Ecuador no ha aceptado aún esta solicitud, aduciendo que el exvicepresidente debe cumplir con las sanciones impuestas por el sistema judicial local.
Este nuevo capítulo en el caso de Jorge Glas pone nuevamente sobre la mesa cuestiones de fondo sobre el estado de derecho, la independencia judicial y el respeto a los tratados internacionales en materia de derechos humanos. Mientras tanto, el debate político sigue polarizado entre quienes ven a Glas como un preso político y quienes lo consideran un representante de un esquema de corrupción institucionalizada.






