Desde la medianoche de este 13 de septiembre, Ecuador enfrenta una nueva realidad en el mercado de combustibles. El Gobierno, a través del Decreto Ejecutivo 126, ha oficializado el alza del precio del diésel premium, que pasa de USD 1.80 a USD 2.80 por galón. Esta medida, anunciada por la administración de Daniel Noboa, tiene implicaciones directas en el sector de transporte y en la economía nacional.
Esta decisión establece un precio fijo de USD 2.80 que se mantendrá por un período de tres meses, con vigencia hasta el 11 de diciembre de 2025. Según el decreto, este periodo de transición permitirá una adaptación gradual antes de la implementación de un sistema de estabilización de precios. Este nuevo mecanismo, conocido como «bandas de precios», entrará en vigor a partir del 12 de diciembre y funcionará de manera similar a como lo hacen las gasolinas de bajo octanaje.
El sistema de bandas busca mitigar los efectos de las fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo. Bajo este esquema, el precio del diésel premium no tendrá variaciones drásticas, ya que se establecen límites máximos y mínimos. Específicamente, el precio podrá subir hasta un 5% y bajar hasta un 10% mensualmente. El objetivo principal de este mecanismo es proteger al consumidor de variaciones bruscas, garantizando una mayor estabilidad en el costo del combustible a largo plazo.
Esta eliminación progresiva del subsidio al diésel premium ha generado diversas reacciones. Mientras el Gobierno justifica la medida como un paso necesario para sanear las finanzas públicas y redirigir los recursos a programas sociales, los sectores productivos y de transporte expresan su preocupación por el potencial efecto inflacionario en la cadena de producción y en el costo de vida de los ecuatorianos. Además, se ha anunciado la implementación de bonos de hasta USD 1.000 para los transportistas afectados, un mecanismo que busca compensar el impacto económico directo sobre sus operaciones.





