La expresidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, fue excarcelada este jueves 6 de noviembre de 2025 en La Paz, tras pasar más de cuatro años y medio recluida por un caso calificado por la justicia como «resoluciones contrarias a la ley» y por la oposición como «persecución política». La liberación de la exmandataria, condenada previamente a 10 años de prisión, se produjo luego de que el Tribunal Supremo de Justicia anulara la sentencia por un error de procedimiento legal.
Jeanine Áñez, abogada de 58 años y figura de la derecha boliviana, abandonó el penal de mujeres de La Paz cerca de las 10:00, recibida por un centenar de partidarios y familiares que celebraron su liberación ondeando la bandera nacional.
Áñez, quien gobernó Bolivia entre noviembre de 2019 y noviembre de 2020, fue encarcelada en 2021 y condenada en 2022. La acusación central giraba en torno a que ella asumió ilegalmente la presidencia tras la renuncia de Evo Morales en 2019, en un contexto de crisis social marcada por masivas protestas por denuncias de fraude electoral.
El Argumento para la Anulación de la Condena
La máxima instancia judicial boliviana, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), anuló la condena el miércoles 5 de noviembre. El argumento legal fue que a Áñez, por haber ejercido funciones de presidenta, le correspondía ser juzgada a través de un «juicio de responsabilidades» en el Congreso, y no en un fuero penal ordinario.
Este juicio de responsabilidades es una prerrogativa constitucional reservada a presidentes, vicepresidentes, ministros y altos magistrados, que requiere un proceso político en el parlamento antes de ser judicializado.
Declaraciones Tras la Excarcelación
Al salir de prisión, la exmandataria reafirmó su postura sobre los eventos de 2019, desmintiendo la versión oficial que sostiene la existencia de un golpe de Estado:
«Jamás hubo un golpe de Estado. Lo que hubo fue un fraude electoral que nos llevó a todos los bolivianos a reclamar nuestro derecho a que los votos sean respetados», declaró Áñez.
Contexto Político
La asunción de Áñez en 2019 se dio tras la dimisión del líder cocalero Evo Morales, luego de unas elecciones marcadas por acusaciones de fraude y una ola de protestas sociales. Áñez, entonces segunda vicepresidenta del Senado, asumió el poder en una sesión parlamentaria en la que no participó el oficialismo. Su excarcelación reaviva el debate sobre la crisis de 2019 y la polarización política en Bolivia






