La capital de la República enfrenta una nueva crisis en su sistema de movilidad. La tarde de este lunes 4 de mayo de 2026, el gremio de transportistas de Quito anunció una medida drástica: a partir del martes 5 de mayo, las unidades de transporte público reducirán significativamente su horario de operación. La decisión surge como una medida de presión ante lo que califican como una situación económica «insostenible» y la finalización de las compensaciones estatales.
El nuevo horario: Un golpe a la movilidad nocturna
Jorge Yánez, principal dirigente del gremio, informó tras una asamblea general que el servicio ya no cumplirá su jornada habitual (de 05:00 a 22:00). A partir de mañana, los buses urbanos operarán únicamente en la franja horaria de 08:00 a 19:00.
Esta reducción de seis horas diarias en el servicio responde, según los dirigentes, a dos factores críticos: la asfixia económica del sector y la vigencia del toque de queda en la provincia de Pichincha. «Cerraremos antes por el toque de queda y porque la situación económica ya no da para más», sentenció Yánez.
Exigencias al Municipio: Tarifas o subsidios
El objetivo central de esta medida es forzar una respuesta inmediata del alcalde de Quito, Pabel Muñoz. Los transportistas plantean dos caminos para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema:
- Un alza en la tarifa del pasaje pagada por el usuario.
- Subvenciones municipales, similares a las que actualmente recibe el sistema del Metro de Quito, el Trolebús y la Ecovía.
Antecedentes: El fin de las compensaciones y el diésel
El descontento del sector se agudizó tras la eliminación del subsidio al diésel, medida que fue paliada temporalmente con compensaciones económicas entregadas por el Gobierno Nacional. Sin embargo, este soporte financiero llegó a su fin; el último pago registrado a los transportistas se realizó el pasado 23 de abril de 2026. Sin estos recursos, el gremio asegura que no puede cubrir los costos operativos de las unidades.
Contexto de seguridad
Esta paralización parcial coincide con el primer día del toque de queda decretado por el Gobierno en nueve provincias y cuatro cantones del país, una medida de excepción que se extenderá hasta el 18 de mayo. La restricción de movilidad nocturna se suma ahora al recorte de horario del transporte privado, dejando a miles de ciudadanos con opciones de movilidad extremadamente limitadas durante las noches.






