Un operativo táctico de alta complejidad ejecutado por el Ejército Ecuatoriano en el perímetro urbano de Guayaquil dio como resultado la captura de dos presuntos integrantes activos de la organización delictiva de impacto transnacional conocida como «Los Choneros», logrando la neutralización de una amenaza terrorista inminente. La intervención de las fuerzas del orden tuvo lugar en un contexto de seguridad severo, dado que la urbe porteña se encuentra actualmente bajo los efectos jurídicos de un decreto ejecutivo de estado de excepción con una vigencia de 60 días, implementado expresamente para contener y mitigar la ola de violencia criminal, sicariatos y extorsiones que azotan de forma constante a la población local.
Las acciones de control y despliegue militar se concentraron específicamente en el sector de Los Esteros, un populoso barrio ubicado en la zona sur de la urbe de Guayaquil. De acuerdo con las especificaciones e información oficial provista por las Fuerzas Armadas, la incursión armada en la zona fue posible gracias al desarrollo de exhaustivas y minuciosas labores previas de inteligencia militar, mediante las cuales los agentes de campo lograron identificar con precisión geométrica una vivienda residencial que estaba siendo utilizada de forma clandestina por las mafias como centro de acopio, resguardo y almacenamiento de artefactos explosivos de alto poder destructivo.
Tras diseñar el plan de asalto y ejecutar el correspondiente allanamiento táctico del inmueble bajo sospecha, el personal militar neutralizó y aprehendió en el sitio a dos ciudadanos ecuatorianos, identificados formalmente por los registros de las autoridades bajo los nombres de Edder E. C. S. y Diego S. S. Ch. Según las indagaciones preliminares levantadas en la escena, ambos sujetos cumplían de manera específica el rol de custodios directos de la propiedad privada y del material bélico oculto. Durante el registro técnico perimetral de la estructura, los efectivos del Ejército descubrieron en poder de los ahora detenidos un peligroso artefacto explosivo configurado con un sofisticado sistema de detonación remota, estructurado técnicamente para ser activado a distancia mediante pulsos y señales emitidas por un teléfono celular.
Adicionalmente al decomiso del dispositivo explosivo de naturaleza tecnológica, el contingente del Ejército Ecuatoriano incautó en el área un arma de fuego tipo pistola de calibre nueve milímetros, provista de un alimentador metálico cargado con un total de 15 municiones intactas listas para ser percutidas.
De conformidad con las primeras líneas de investigación técnica y los análisis de balística e inteligencia criminal desplegados de forma conjunta tras la captura, se determinó de manera fehaciente que el artefacto explosivo remoto de tecnología celular estaba destinado a perpetrar un atentado terrorista planificado para destruir dos automóviles particulares dentro de las avenidas de Guayaquil. Los reportes complementarios vincularon de forma directa a ambos ciudadanos capturados con delitos conexos de sicariato de alta selectividad y redes de extorsión económica sistemática operadas bajo la línea de mando directa de la banda delictiva Los Choneros, una estructura que mantiene bajo zozobra la seguridad ciudadana y el comercio formal tanto antes como después de la implementación de las medidas de excepción en el puerto principal.
Los dos implicados en el caso fueron trasladados bajo estricto resguardo militar ante los operadores de justicia de la Fiscalía General del Estado para dar inicio a la respectiva audiencia de formulación de cargos por tráfico de armas y terrorismo, mientras las Fuerzas Armadas ratificaron la continuidad de los patrullajes e inspecciones en el sur de la ciudad.





