El miércoles 4 de junio de 2025, una patrulla militar del Ejército de Ecuador se enfrentó a un grupo armado en la localidad de La Barquilla , provincia amazónica de Sucumbíos. Este incidente pone de manifiesto la creciente presencia de grupos armados colombianos en territorio ecuatoriano, vinculados al narcotráfico y actividades ilícitas.
Durante un operativo rutinario, los militares ecuatorianos se toparon con individuos armados que bloqueaban una carretera en La Barquilla. Videos circulados en redes sociales muestran a estos sujetos posicionándose frente a los soldados, lo que confirmó el Ejército de Ecuador como un «encuentro» con integrantes del Frente Carolina Ramírez , una disidencia de las FARC.
En este operativo, los militares lograron aprehender a una persona vinculada al Frente Carolina Ramírez, quien fue entregada a las autoridades competentes para iniciar los trámites legales correspondientes. Este enfrentamiento ocurre apenas un mes después de la emboscada en Alto Punino , provincia de Napo, donde 11 militares fueron asesinados por guerrilleros colombianos mientras realizaban actividades contra la minería ilegal.
Desde el 9 de mayo, tras el ataque en Alto Punino, el Ejército ha intensificado sus operaciones en la zona fronteriza. Equipos de combate terrestre y aeronaves de la Fuerza Aérea han sido desplegados para reforzar la seguridad en estas áreas estratégicas. Además, se realizan reconocimientos ofensivos y labores de inteligencia para identificar y neutralizar la presencia de más grupos armados.
El Frente Carolina Ramírez, formado tras la desmovilización de las FARC en 2016, es conocido por su participación en actividades sicariales y el tráfico de estupefacientes. Según informes de medios como Infobae y la Revista Semana , este grupo opera principalmente en regiones como el Caquetá, Putumayo y el piamonte caucano en Colombia, pero también ha extendido su influencia hacia territorio ecuatoriano.
Líderes locales han denunciado que esta disidencia amenaza a comunidades indígenas, como el pueblo siona , tanto en Colombia como en Ecuador. Su economía está basada en la comercialización de drogas y usan tácticas violentas, como homicidios selectivos, para consolidar su control territorial y eliminar a sus oponentes.
Militares ecuatorianos fueron superados en número y armamento por al menos 300 insurgentes armados con lanzagranadas y ametralladoras en Lumbaqui-Cascales, Sucumbíos. Solo 30 soldados se enfrentaron al posible intento de emboscada, defendiendo su posición hasta que se pactó un
Este incidente refleja la complejidad de la situación de seguridad en la región fronteriza de Ecuador, donde la presencia de grupos armados colombianos representa una amenaza constante. El Ejército ecuatoriano mantiene su compromiso de combatir estas organizaciones criminales, pero la lucha contra el narcotráfico y la violencia requiere una estrategia integral que involucre no solo acciones militares, sino también cooperación internacional y atención a las comunidades afectadas.






