Tras la salida de Jhajaira Urresta del bloque legislativo de la Revolución Ciudadana (RC) en la Asamblea Nacional de Ecuador, se generó un clima de preocupación al interior del movimiento correísta. Esta inquietud derivó en una reunión urgente el lunes 15 de julio de 2025, en la sede principal del partido en Quito, donde asistieron figuras clave como la excandidata presidencial Luisa González , legisladores de distintas provincias y representantes de la bancada parlamentaria.
El encuentro, descrito por algunos asistentes como “tenso pero productivo”, se desarrolló durante la noche en las oficinas centrales del movimiento, ubicadas en el centro norte de la capital ecuatoriana. La cita tenía como propósito abordar la ola de deserciones que podría afectar aún más al partido en medio de una coyuntura política sensible.
Entre los temas tratados estuvo la necesidad de reforzar la unidad interna , evitar interpretaciones apresuradas sobre votaciones individuales y redefinir criterios de pertenencia al movimiento, especialmente luego de que legisladores como Carlos Vargas , representante de Guayas, hayan mostrado acercamiento a bancadas rivales en temas estratégicos del oficialismo.
Blasco Luna, uno de los asambleístas más activos del correísmo, señaló que «debemos tener la madurez dentro del bloque para tomar decisiones colectivas sin querer crucificar a cualquier asambleísta porque pinta de un color distinto». Enfatizó también que no se puede tomar una sola votación como base para considerar a un legislador fuera de línea.
“Debemos entender que cada legislador tiene su particularidad, sus dinámicas territoriales y realidades diferentes. No se puede exigir una línea única de voto en todos los temas”, añadió Luna, quien recordó que incluso él mismo ha votado en contra de posturas del partido sin ser sancionado ni expulsado.
Además, se discutió el mecanismo de evaluación anunciado previamente por Luisa González , dirigente nacional del movimiento. Los asambleístas coincidieron en que este proceso debe ir más allá del voto puntual y contemplar aspectos como el comportamiento general del legislador, su compromiso ideológico y su conducta ética dentro del hemiciclo.
Durante la reunión, González reiteró que el movimiento está dispuesto a mantenerse firme, aunque eso signifique reducir su bancada: “Seremos menos, pero seremos más”, fue una frase repetida en varias ocasiones, reflejando la estrategia de priorizar la fidelidad partidista sobre el número de curules.
Sin embargo, al interior del partido reconocen que nuevas bajas podrían darse en los próximos días, especialmente en aquellos casos en los que legisladores han mostrado disidencias constantes o han colaborado con iniciativas del oficialismo, como la Ley de Integridad Pública o la conformación de la terna para el Consejo de la Judicatura.
La crisis interna de la Revolución Ciudadana continúa latente, y esta reunión urgente marcó un intento de contención ante la posibilidad de nuevas salidas. Mientras el movimiento busca recomponer su estructura legislativa, el escenario político sigue siendo incierto, y las fisuras entre la cúpula y ciertos legisladores ponen a prueba la resistencia del correísmo en el hemiciclo.






