En una operación relámpago que evoca episodios históricos de la Guerra Fría, fuerzas militares de los Estados Unidos ejecutaron la madrugada de este 3 de enero de 2026 la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. El operativo, marcado por bombardeos estratégicos en la capital venezolana y otras regiones clave, pone fin de manera abrupta a más de dos décadas de hegemonía chavista, cumpliendo la promesa de «días contados» lanzada por el presidente estadounidense Donald Trump.
Una madrugada de estruendo y asedio Desde las 2:00 a. m. (hora local), los residentes de Caracas reportaron fuertes explosiones y el sobrevuelo de helicópteros estadounidenses. El ataque no se limitó a la capital; se extendieron reportes de detonaciones en los estados Miranda, La Guaira y Aragua, zonas estratégicas que rodean el centro del poder político. Pese a los recientes intentos de Maduro por negociar con empresas petroleras de EE. UU. y ofrecer cooperación en temas de narcotráfico, el despliegue del portaaviones USS Gerald Ford y el cerco naval iniciado en 2025 culminaron en esta incursión directa.
La caída de la cúpula y la reacción oficial Tras la captura y extracción de Maduro hacia un destino desconocido, la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) mostró una reacción fragmentada. Mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez confirmaba la desaparición del mandatario y exigía «fe de vida», el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, llamaba a la militarización del país. Por su parte, Diosdado Cabello apareció públicamente para asegurar que el país se mantiene «en calma», a pesar del estado de conmoción exterior que restringe las garantías constitucionales.
Incertidumbre en las calles venezolanas La población civil, marcada por años de represión post-electoral desde 2024, ha reaccionado con cautela. Aunque en el ámbito privado muchas familias celebran el fin de una era, el temor a represalias mantiene las calles semivacías. En ciudades del interior, se reportan largas filas en supermercados y farmacias, las cuales han comenzado a despachar productos únicamente por ventanillas como medida de seguridad.






