El sistema energético de Ecuador enfrenta un escenario de máxima vulnerabilidad ante la llegada del periodo climático más destructivo para la Amazonía. Los meses de junio y julio concentran históricamente las lluvias más intensas en esta región, un incremento de precipitaciones que no solo provoca un aumento drástico en el caudal del río Coca, sino que dispara el riesgo de una nueva y agresiva reactivación de la erosión regresiva. Este extraño fenómeno geológico, que se mantiene activo desde el año 2020, amenaza directamente a las obras de captación de Coca Codo Sinclair, la planta hidroeléctrica más grande del país, la cual resulta clave para el territorio nacional al abastecer aproximadamente el 25% de la demanda eléctrica de todo el Ecuador.
La erosión regresiva es un complejo fenómeno natural que socaba de forma continua el lecho del río Coca y carcome sus márgenes de manera acelerada, dejando a su paso gigantescos socavones y profundas quebradas. La preocupación colectiva se incrementó de forma alarmante el pasado 21 de mayo de 2026, cuando una parte del dique permeable construido específicamente para proteger la captación de agua de la hidroeléctrica colapsó por completo. Este suceso encendió nuevamente las alertas técnicas sobre el avance de la destrucción y la extrema fragilidad a la que está expuesta la estructura remanente del dique, sumado al temor latente de que el frente erosivo termine por destruir la infraestructura de captación de la central.
El daño registrado en el dique permeable ocurrió apenas 38 días después de haber entrado en funcionamiento oficial. El colapso parcial se produjo tras una fuerte crecida del río Coca que alcanzó un volumen aproximado de 2.800 metros cúbicos por segundo (m³/s). Si bien esta creciente marca el inicio formal de la temporada lluviosa en la Amazonía ecuatoriana, los reportes históricos confirman que los meses con los caudales más altos y peligrosos todavía están por llegar.
Aunque la Amazonía registra precipitaciones durante todo el año, la temporada de mayores lluvias se concentra entre mayo y agosto. De acuerdo con la información oficial de la Comisión Ejecutora del Río Coca, los meses de junio y julio presentan históricamente los caudales más elevados del afluente. Esta situación ya ha reactivado la erosión regresiva con fuerza en anteriores ocasiones, empujando el frente del fenómeno hacia las obras estratégicas de Coca Codo Sinclair.
La Comisión Ejecutora del Río Coca, entidad que forma parte de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), monitorea el avance del problema desde su origen en 2020. En sus registros oficiales se detalla que la erosión regresiva del río Coca ha avanzado con fuerza en seis ocasiones desde el inicio de la crisis. De ese total de eventos, cinco ocurrieron precisamente entre los meses de junio y julio debido a los altos caudales registrados. Los datos muestran que el 19 de julio de 2021 el caudal del río alcanzó un pico récord de 3.400 m³/s, mientras que el 21 de junio de 2024 la corriente llegó a un pico similar de 3.354 m³/s.
Carolina Bernal, docente e investigadora de la Escuela Politécnica Nacional, explicó que los meses más críticos para el comportamiento del río Coca recién comienzan durante los últimos días de mayo. La experta advirtió que el inminente incremento de los caudales complicará severamente cualquier intento técnico por mitigar la erosión regresiva o frenar su posible avance hacia las obras de captación de la hidroeléctrica. Con respecto a la estacionalidad, Bernal indicó textualmente: “Los picos van a ser junio y julio. De ahí agosto y septiembre irán bajando y en octubre ya estaremos nuevamente en época baja”.
Hasta antes de los daños causados por la crecida del 21 de mayo, el último reporte de la Comisión Ejecutora del Río Coca (publicado el 20 de mayo) señalaba que el frente de la erosión regresiva continuaba detenido a una distancia de 3,6 kilómetros de las obras de captación de agua. En ese punto exacto se ha mantenido estable durante los últimos 290 días. Al evaluar la evolución histórica, cuando el fenómeno se inició en 2020 se encontraba originalmente a unos 20 kilómetros de la central; esto significa que en un periodo de seis años el fenómeno natural ha recorrido más de 16 kilómetros con dirección a la planta.
No obstante, hasta la tarde del 28 de mayo de 2026, existe total incertidumbre sobre si la última crecida del 21 de mayo reactivó o no el avance de la erosión, debido a que la Comisión Ejecutora suspendió la publicación de sus reportes periódicos desde esa fecha. Celec tampoco ha emitido explicaciones oficiales sobre la falta de actualizaciones en los datos, a pesar de que antes del colapso parcial del dique los informes técnicos se difundían públicamente con un retraso máximo de dos días.
Las dudas sobre el control de la erosión regresiva persisten entre los especialistas del sector energético. Marco Acuña, presidente ejecutivo de la Cámara de Electricidad de Energía Renovable, sostuvo que este fenómeno continúa siendo una de las principales y más complejas amenazas para la estabilidad de Coca Codo Sinclair. Acuña enfatizó que al tratarse de un fenómeno natural inédito en el mundo, todavía no existe certeza científica sobre cómo evolucionará a corto plazo ni sobre la efectividad real de las soluciones de ingeniería que se han aplicado en la zona.
El especialista recordó que en años anteriores el río ha registrado crecidas que superaron los 3.300 metros cúbicos por segundo, demostrando un comportamiento variable. En ciertos periodos la fuerza del agua hizo avanzar la erosión hasta 500 metros en pocos días, en contraste con la situación actual donde permanece detenida cerca del kilómetro 3,6 desde hace varios meses.
Con respecto al dique permeable edificado para contener la fuerza del río, Acuña cuestionó abiertamente la pertinencia de la obra, señalando que el proyecto se ejecutó cuando el frente de la erosión ya había sobrepasado geográficamente el punto donde se levantó la estructura. Detalló que, aunque inicialmente se buscaba frenar por completo el avance de la erosión, el diseño final de la obra terminó enfocado únicamente en mitigar los impactos aguas abajo, a una distancia de 7,8 kilómetros de la zona de captación. Por su parte, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) limitó su postura al señalar a PRIMICIAS que todavía se encuentran evaluando la magnitud de los daños sufridos en el dique permeable —obra que tuvo un costo de USD 19 millones— y adelantaron que realizarán un pronunciamiento oficial sobre el tema durante la próxima semana.






