La noche del 31 de julio de 2025, en el barrio Vista Hermosa de Manta, lo que inicialmente parecía un incendio domiciliario se convirtió en uno de los crímenes más brutales del año en Manabí. Tras sofocar las llamas, los bomberos hallaron dos cuerpos completamente calcinados sobre un colchón dentro de una vivienda de caña guadúa. Las primeras investigaciones de la Policía Nacional indican que las víctimas, aún no identificadas, fueron acríbilladas a balazos antes de ser quemadas, en lo que podría ser un nuevo crimen vinculado al crimen organizado.
El operativo se desplegó tras una alerta de incendio en una casa ubicada en un sector de calles de tierra y alta maleza. Una vez controlado el fuego, personal de Medicina Legal y agentes policiales descubrieron los restos humanos en avanzado estado de carbonización. A pesar del severo daño causado por el fuego, el examen preliminar reveló múltiples heridas de bala, lo que llevó a las autoridades a descartar un accidente y a confirmar que se trató de un homicidio seguido de ocultamiento del cadáver mediante incineración.
En el lugar, además, se hallaron restos de casquillos de 9 milímetros, evidencia que refuerza la hipótesis de un ataque armado. Vecinos del sector confirmaron a las autoridades que escucharon ráfagas de disparos poco antes de que comenzara el incendio, lo que sugiere una ejecución planificada.
Este suceso se suma a una escalada de violencia en la región. Apenas dos semanas antes, el 15 de julio, fueron encontrados los cuerpos de cinco jóvenes desaparecidos en Puerto López. Al día siguiente, el 16 de julio, un cabecilla de la banda Los Lobos, su esposa y dos custodios fueron asesinados en la vía San Mateo, cerca de Manta.
Las estadísticas oficiales son alarmantes: según cifras policiales, Manabí registra más de 670 muertes violentas entre enero y julio de 2025, la mayoría atribuidas a enfrentamientos entre estructuras delictivas por el control de rutas de narcotráfico y territorios.

La Policía de Manabí ya inició las investigaciones correspondientes, con apoyo de criminalística y peritos, para determinar la identidad de las víctimas y esclarecer las circunstancias del crimen. La escena fue acordonada y se espera el levantamiento de los cuerpos para las autopsias de rigor.
Este caso refleja la grave crisis de seguridad que atraviesa la provincia de Manabí, convertida en uno de los epicentros de la violencia asociada al crimen organizado. Mientras las autoridades intensifican los operativos, la población exige mayor presencia estatal y justicia frente a una ola de crímenes que no cesa.






