Una violenta jornada de protestas en el marco del paro nacional convocado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) dejó un saldo de dos policías heridos y severos daños materiales en el Comando de Policía de Otavalo, provincia de Imbabura. El ataque ocurrió este lunes, en uno de los puntos más álgidos de las manifestaciones que rechazan la eliminación del subsidio al diésel.
Según un comunicado oficial de la Policía Nacional, una multitud de aproximadamente 1.000 manifestantes, a la que la institución calificó de «terrorista», agredió las instalaciones del cuartel policial. Las imágenes de la agresión, difundidas en redes sociales, muestran vehículos policiales y motocicletas envueltos en llamas, así como la destrucción de puertas y ventanas del edificio. El Cuerpo de Bomberos del cantón se movilizó de inmediato para controlar los incendios provocados.
La Policía expresó su enérgico rechazo a estos actos de violencia, señalando que «la protesta no puede ni debe convertirse en un enfrentamiento contra la fuerza pública, ni en la destrucción de bienes». La institución condenó los ataques por «pretender sembrar el caos y el terror» y atentar contra la seguridad pública. A pesar de los hechos, el comunicado hizo un llamado al diálogo como la única vía legítima para la resolución de conflictos.
Hasta el momento, el Ministerio del Interior ha confirmado la detención de 24 personas a escala nacional por su presunta participación en los desmanes. Como contexto de referencia, las protestas se focalizaron en el norte del país, especialmente en Imbabura, una provincia estratégica por su conexión terrestre con Colombia, mientras el Gobierno ha minimizado el alcance del descontento en el resto del territorio.






