En una reacción cargada de indignación, el juez anticorrupción Carlos Serrano ratificó este lunes 5 de enero de 2026 su renuncia irrevocable a la Función Judicial. Su pronunciamiento se dio minutos después de que el presidente del Consejo de la Judicatura (CJ), Mario Godoy, lo cuestionara públicamente durante una comparecencia en la Asamblea Nacional por supuestos retrasos en sus despachos.
«Corazón deshecho y frente en alto» A través de su cuenta en la red social X, Serrano, quien se encuentra fuera del país por seguridad desde finales de 2025, lamentó el trato recibido por la máxima autoridad judicial. «Me voy con la frente en alto y el corazón deshecho», expresó el magistrado, quien se volvió una figura clave tras denunciar presiones desde el círculo cercano de Godoy para favorecer a un narcotraficante serbio.
Serrano criticó que, en lugar de recibir respaldo institucional tras visibilizar actos de corrupción y grabar a quienes intentaron coaccionarlo, la Judicatura optara por auditar sus tiempos de despacho como represalia. «¿Ustedes creen que algún juez del país se va a arriesgar a denunciar presiones después de esto?», increpó el jurista.
Falta de protección y desamparo El juez recordó que su salida del Ecuador fue motivada por el retiro de su protección policial, a pesar de haber sentenciado a peligrosas estructuras de crimen organizado. En su mensaje, subrayó que una justicia independiente debería proteger a la víctima y no convertirla en su enemigo. «Renuncié a mi tranquilidad para dar paz al país y como respuesta fui abandonado», puntualizó.
Contexto en la Asamblea Mientras tanto, en el Legislativo, la comparecencia de Mario Godoy fue calificada por sectores de oposición como un «ataque político». Godoy evitó profundizar en las denuncias de Serrano, centrando su discurso en señalamientos contra el correísmo y el movimiento CREO, sin que el bloque oficialista (ADN) abriera el debate en el Pleno.






