La Empresa Pública de Movilidad Rutas de Riobamba ha presentado oficialmente el proyecto de cambio de sentido vial para cuatro de las calles más transitadas de la ciudad: Guayaquil, 10 de Agosto, Primera Constituyente y José Veloz. Esta iniciativa busca terminar con el histórico congestionamiento en el casco central y sentar las bases para una infraestructura de transporte del siglo XXI.
Un plan respaldado por la academia y la técnica
El cambio no es improvisado. Según informó la institución, la propuesta cuenta con el respaldo de estudios técnicos desarrollados junto a la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH). Durante más de dos años, se realizaron conteos vehiculares en horas pico y valles para determinar cómo fluye el tráfico actualmente.
Josué Moina, Técnico de Movilidad, explicó que el diseño actual obliga a que demasiados vehículos converjan en cruces críticos del centro, generando cuellos de botella. Con la nueva direccionalidad, la circulación será más fluida, se reducirán las filas de espera y los tiempos de traslado mejorarán drásticamente tanto para vehículos particulares como para el transporte público.
Beneficios para el transporte y el comercio
Uno de los puntos clave del proyecto es la optimización de las rutas de buses. Al ser más directas, se evitarán maniobras riesgosas y vueltas innecesarias, garantizando un servicio más ágil.
Por otro lado, la técnica Laura Ortega aseguró que la actividad comercial no se verá afectada. «Los accesos y la dinámica de atención se mantendrán con normalidad», señaló, aclarando que el objetivo es precisamente hacer del centro un lugar más accesible y amigable para los clientes.
Visión de futuro: Hacia el tranvía urbano
Este reordenamiento vial, impulsado por el alcalde John Vinueza y el gerente de la EP Rutas, Ramiro Vallejo, es solo el primer paso. El proyecto prepara el terreno para sistemas de transporte de alta eficiencia, como corredores exclusivos de buses e incluso la implementación de un tranvía urbano.
La implementación se realizará por etapas y comenzará tras un proceso de socialización con transportistas, comerciantes y la ciudadanía en general, asegurando que todos los actores conozcan cada fase del proceso de adaptación.






