A pocos días del Informe a la Nación que ofrecerá el presidente Daniel Noboa este 24 de mayo de 2026, la Asamblea Nacional ya muestra los primeros signos de fractura política. Mientras el equipo logístico avanza con los preparativos para la rendición de cuentas del primer año de gestión del mandatario, varias bancadas han adelantado que no ven razones para convalidar el acto oficial.
La bancada de la Revolución Ciudadana (RC) ha sido la más contundente. Patricia Núñez, jefa del bloque correísta, señaló que la asistencia al evento sería un acto de «legitimación» a una gestión que, a su juicio, ha fallado en pilares fundamentales como la seguridad, la salud y la educación. “El Gobierno no ha dado respuestas al país, siguen los problemas gravísimos”, sentenció Núñez, confirmando que, aunque la decisión final se discutirá internamente, la opción de no asistir es la más probable.
Posturas divididas y obligatoriedad La disidencia no se limita al correísmo. Desde Pachakutik, la asambleísta Mariana Yumbay ha manifestado, a título personal, su negativa a concurrir al evento, argumentando que el Gobierno no ha cumplido con las expectativas nacionales. En la acera opuesta, el Partido Social Cristiano (PSC) ha confirmado su presencia. Alfredo Serrano, legislador socialcristiano, recordó que el Informe a la Nación es una obligación constitucional y una sesión formal del Pleno que debe ser respetada.
Preparativos logísticos en marcha Más allá de la política, la infraestructura de la Asamblea se transforma para el evento. Desde el 19 de mayo, el salón principal del Pleno luce irreconocible: se retiraron las 151 curules de los legisladores para dar espacio a las sillas de los invitados especiales y autoridades que llegarán el domingo a las 10:00. Debido a este montaje, las sesiones parlamentarias actuales se han trasladado al salón José Mejía Lequerica, donde el legislativo continúa con su agenda, que incluye la revisión del proyecto de ley para la protección de las zonas rompientes de olas. La tensión política está servida, y el 24 de mayo será, sin duda, una prueba de fuego para la gobernabilidad del Ejecutivo en el Legislativo.






