El caso de la ciudadana y activista polaca Monika Silva Veras Koniuszek ha dado un vuelco radical y estremecedor que sacude los cimientos judiciales y políticos del Ecuador. La autopsia médico-legal practicada formalmente al cuerpo de la defensora de los derechos humanos y de la naturaleza determinó de manera concluyente que su fallecimiento corresponde a una muerte violenta, con lo cual se descarta por completo la hipótesis inicial de un suicidio que había sido difundida de forma apresurada por altos funcionarios del Estado. Este trascendental hallazgo fue confirmado de forma oficial a PRIMICIAS este viernes 19 de junio de 2026 por Fernando Bastias, abogado en libre ejercicio y miembro activo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH). Con esta pericia científica, el organismo internacional y la defensa legal de la víctima aseguran que los resultados técnicos permiten establecer con absoluta certeza jurídica que Monika Silva no se quitó la vida por voluntad propia, sino que fue asesinada en el interior de su vivienda.
De acuerdo con datos de alta fidelidad provistas por una fuente interna de la Fiscalía General del Estado a PRIMICIAS, entre los hallazgos patológicos determinantes de la autopsia consta de forma específica una fractura del hueso hioides. Este letal elemento óseo, ubicado en la parte anterior del cuello, es un indicador forense inequívoco de asfixia por estrangulamiento o de la aplicación de una fuerza física extrema y externa sobre la víctima. En este alarmante contexto, las autoridades correspondientes continúan con el desarrollo de la investigación penal sobre la muerte de la activista extranjera, quien residía de forma permanente en el balneario de Montañita y era ampliamente conocida en toda la provincia por abanderar frontales denuncias públicas en contra de presuntos y graves actos de corrupción institucional en la jurisdicción de Santa Elena.
La cronología de los hechos detalla que Monika Silva, reconocida por la comunidad local como una ‘defensora de la Pachamama’, fue hallada sin vida la noche del pasado lunes 8 de junio de 2026 en el interior de su domicilio privado en Montañita. Tan solo pocas horas después del macabro hallazgo, específicamente durante la mañana del martes 9 de junio, el ministro del Interior, John Reimberg, aseveró públicamente en una entrevista radial que el deceso de la ciudadana europea estaría estrechamente vinculado a un cuadro de suicidio, instaurando una narrativa oficial restrictiva mucho antes de que la Fiscalía General del Estado o los peritos forenses pudiesen pronunciarse de forma técnica y pública ante el país.
Esta prematura afirmación del ministro Reimberg provocó una oleada inmediata de duros cuestionamientos por parte de los familiares, allegados, amigos y diversas organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos. La honda preocupación por la falta de prolijidad en el manejo del caso trascendió de inmediato las fronteras ecuatorianas. Organismos de la escala de la Unión Europea y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitieron enérgicos y urgentes llamados dirigidos al Estado ecuatoriano, instándolo formalmente a garantizar una investigación penal completamente independiente, transparente, técnica y oportuna que permitiese esclarecer con absoluta claridad las verdaderas circunstancias de su deceso. Tras la confirmación de la autopsia que apunta indiscutiblemente a una muerte violenta, la familia de Monika Silva espera que las autoridades de la administración de justicia de Ecuador aceleren las diligencias pertinentes y determinen las responsabilidades penales de los autores materiales e intelectuales.
A la par de las acciones internas, este caso ha motivado la apertura de una investigación penal paralela dentro del territorio de Polonia. El pasado miércoles 17 de junio de 2026, la Oficina de Cooperación Internacional de la Fiscalía Nacional de Polonia informó formalmente que mantiene una comunicación y contacto permanente con el cónsul polaco acreditado en Lima, Perú, quien se trasladó de urgencia a Ecuador para brindar la debida asistencia consular. A esta comitiva diplomática se unieron los familiares directos de la fallecida, quienes viajaron desde Europa hacia el país para seguir de cerca los peritajes. En dicho comunicado oficial, la Fiscalía polaca indicó que tenía pleno conocimiento de la autopsia practicada en suelo ecuatoriano y que aguardaba la entrega formal del informe preliminar a los deudos.
Como parte de los mecanismos de articulación jurídica entre ambas naciones, se encuentra formalmente prevista la realización de una videoconferencia bilateral entre los fiscales ecuatorianos y los investigadores polacos, con el objetivo primordial de analizar minuciosamente las diligencias ejecutadas hasta el momento en Santa Elena y evaluar las circunstancias específicas de las causas penales abiertas en ambos países. Adicionalmente, las autoridades de la Fiscalía de Polonia prepararon una solicitud formal de asistencia jurídica internacional dirigida a la República del Ecuador. A través de este pliego internacional, requirieron la entrega de copias certificadas de la totalidad de las actuaciones desarrolladas por la Fiscalía de Santa Elena, incluyendo los informes de inspección técnica ocular del lugar de los hechos, las versiones de los testigos del sector de El Tigrillo, las pericias tecnológicas a dispositivos y la documentación íntegra de la autopsia.

En esa misma línea, la portavoz oficial de la Fiscalía General de Polonia, Anna Adamiak, recordó de forma pública ante los medios que la legislación interna de su país posee plenas facultades para iniciar, procesar y juzgar de forma autónoma procesos penales por delitos graves cometidos en el extranjero cuando las víctimas directas son ciudadanos de nacionalidad polaca, inclusive si los presuntos responsables o autores del delito poseen una nacionalidad extranjera.
En medio del dolor y el avance de estas complejas investigaciones criminales, los habitantes de Montañita tienen previsto para la jornada de este viernes la realización de un sentido homenaje póstumo. La iniciativa comunitaria contempla la presentación oficial de un gran mural artístico elaborado en honor a la memoria de Monika Silva, una propuesta impulsada de forma directa por los integrantes de la sociedad civil y residentes extranjeros que compartieron con ella durante su larga permanencia en el balneario costero. A estas muestras de solidaridad se suma una petición formal entregada por los habitantes del sector de El Tigrillo, la zona específica donde se encontraba la vivienda de la ciudadana polaca. La comunidad solicita formalmente que una de las calles principales de este vecindario sea bautizada con su nombre, sirviendo como un reconocimiento imperecedero a su estrecho vínculo social y como un símbolo permanente de la demanda colectiva de justicia y esclarecimiento total de su asesinato.
La confirmación técnica de este homicidio sitúa al sistema judicial ecuatoriano bajo un estricto escrutinio internacional, mientras la Fiscalía de Santa Elena deberá reconducir sus líneas de investigación para dar con los responsables de la muerte de la activista, en un caso que amenaza con tensar las relaciones diplomáticas con la comunidad europea si no se evacúan las pruebas de forma transparente.






