El jueves 11 de septiembre de 2025, más de 58.000 personas recorrieron la avenida Malecón en Guayaquil en la «Marcha por la Seguridad y la Paz», convocada por el Gobierno de Daniel Noboa. La movilización, que inició a las 09:00 en las calles Cuenca y Eloy Alfaro, reunió a ciudadanos de blanco, con banderas y globos, exigiendo un país más seguro y apoyando la consulta popular del 30 de noviembre. El evento, que culminó en la avenida Malecón y 9 de Octubre sin tarima, contó con un despliegue de 1.100 policías y 300 militares para garantizar la seguridad.
El presidente Noboa, acompañado por la vicepresidenta María José Pinto y la asambleísta Anabella Azín, su madre, se unió a la marcha a las 09:10. Desde una camioneta, pronunció un discurso destacando el carácter pacífico de la movilización: “Levantemos nuestra voz para decidir en las urnas la dirección de este país”. Asistieron asambleístas de ADN como Andrés Castillo, Ferdinand Álvarez, Lucía Jaramillo, Paola Jaramillo y Andrés Guschmer, junto a los ministros de Gobierno, Zaira Rovira; Interior, John Reimberg; e Infraestructura, Roberto Luque. El gobernador de Guayas, Humberto Plaza, enfatizó que la marcha no tuvo carteles políticos, centrándose en la búsqueda de paz y seguridad.
De los asistentes, aproximadamente 15.000 llegaron de provincias como Manabí, Los Ríos y El Oro, reflejando un respaldo amplio al mensaje del Ejecutivo en un contexto de alta criminalidad, con 4,619 homicidios registrados en Ecuador en el primer semestre de 2025 (dato de referencia: Policía Nacional). La marcha coincide con tensiones entre el Gobierno y la Corte Constitucional por el referendo, así como con protestas simultáneas de organizaciones sociales en Quito, Cuenca y otras 11 ciudades, que critican las políticas de Noboa y defienden la institucionalidad.
Impacto y Contexto La movilización en Guayaquil refuerza la agenda de seguridad de Noboa, que busca fortalecer su posición ante la consulta popular. Sin embargo, la polarización política se acentúa, con sectores sociales cuestionando el gasto de USD 80 millones en el referendo (dato de referencia: estimaciones del CNE). La masiva participación evidencia el clamor ciudadano por soluciones a la inseguridad, mientras el Gobierno apuesta por canalizar este apoyo hacia sus reformas. La ausencia de tarima en el cierre y los cánticos por la paz resaltaron el carácter ciudadano de la marcha, aunque la presencia de autoridades marcó un claro respaldo al Ejecutivo.






