En un discurso cargado de firmeza y matices políticos, el presidente de la República, Daniel Noboa, insistió este jueves 7 de mayo en que el Ecuador no atraviesa una simple crisis de seguridad, sino que se mantiene en un estado de “conflicto armado interno”. Sus declaraciones buscan marcar una línea clara entre su estrategia de seguridad y las críticas vertidas por sectores de la oposición, a quienes calificó como grupos que intentan desinformar a la ciudadanía.
El escenario: Machala y la repotenciación naval Las declaraciones del primer mandatario se dieron durante un evento de alta relevancia para la defensa nacional: la ceremonia de incorporación del BAE Jambelí. Este buque se convierte en el primer navío multipropósito de la Armada del Ecuador y su base de operaciones será en Machala, provincia de El Oro, una zona estratégica para el control del narcotráfico y la seguridad marítima.
“No es una crisis, es una lucha” Durante su intervención, Noboa fue enfático al corregir la narrativa de sus detractores. “Esta crisis, la crisis que ellos dicen que tenemos, es una lucha, es un conflicto armado interno, no es una crisis”, afirmó el mandatario. Con estas palabras, el Ejecutivo reafirma la base legal que permite la intervención de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interna, una medida que ha sido el eje central de su administración.
El presidente cuestionó directamente a lo que denominó como “grupos políticos del pasado”. Según Noboa, estas organizaciones intentan “confundir a la gente” sobre la realidad de la violencia y la inseguridad que enfrenta el país, minimizando la magnitud del enfrentamiento contra las estructuras criminales transnacionales.
Fortalecimiento militar y cooperación internacional Noboa aseguró que su Gobierno no dará marcha atrás en la ofensiva estatal. Sostuvo que el país enfrenta de manera directa a estructuras criminales de alta peligrosidad y que la hoja de ruta incluye el fortalecimiento constante de las capacidades de las Fuerzas Armadas, así como la ampliación de la cooperación internacional para combatir el crimen organizado.
“Estamos peleando de frente. Estamos asumiendo los retos. Estamos peleando en algunos casos hasta en desventaja, pero con un valor y con una fuerza que ellos jamás esperaron”, señaló el presidente, destacando la labor de los uniformados en el campo de batalla.
Contexto de una disputa política Aunque el jefe de Estado evitó mencionar nombres propios o partidos específicos, el trasfondo de sus palabras es evidente: un cruce constante de acusaciones entre el Palacio de Carondelet y los bloques de oposición en la Asamblea y otros espacios políticos. Mientras el Gobierno defiende la tesis de la «guerra interna», sus críticos cuestionan la sostenibilidad de la estrategia y los resultados a largo plazo en la reducción de muertes violentas y expansión del crimen organizado en territorios clave.






