La Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas, Negras y Montubias (Fenocin), liderada por Gary Espinoza, ha declarado el inicio de un proceso de «movilización nacional progresiva e indefinida». La decisión se toma en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel, una medida que, según la organización, afecta de forma directa la producción y el transporte en el país.
En un comunicado, Espinoza exigió la derogatoria del Decreto Ejecutivo No. 126, que fija el nuevo precio del combustible, y acusó al presidente Daniel Noboa de gobernar a espaldas de los ciudadanos. El dirigente argumentó que el incremento en el precio del diésel impacta a toda la cadena productiva, desde la pesca hasta la agricultura, encareciendo los costos y afectando la vida de la población.
La Fenocin también calificó la política económica del Gobierno como una medida «neoliberal» impulsada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, según ellos, favorece a los «grandes empresarios». El presidente de la organización hizo un llamado a otras agrupaciones sociales, como la Conaie, la Feine y la FEI, a «cerrar filas» y unirse a las protestas. En sus declaraciones, Espinoza también se refirió a la minería, solicitando la revocatoria de licencias en proyectos como Quimsacocha y Loma Larga.






