En una sesión solemne celebrada en el Malecón 2000 el 9 de octubre de 2025, tras la suspensión del contrato municipal por el Sercop, el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, pronunció un discurso cargado de simbolismo y críticas al Gobierno de Daniel Noboa. “Bienvenidos al 9 de octubre, no 8, 9 de octubre”, abrió Alvarez, aludiendo a la ceremonia adelantada del Ejecutivo el día anterior en el Centro Cívico. Frente a una multitud, el burgomaestre exaltó la identidad guayaquileña y desafió al poder central, afirmando: “Guayaquil no depende del permiso de nadie para ser grande, porque nació libre, creció libre y seguirá siendo libre.”
El discurso, de tono épico y confrontacional, comparó a la ciudad con el Fénix, en clara referencia al Plan Fénix de Noboa, y rechazó la gobernanza por decretos: “Vivimos en un país donde el poder central no escucha, amenaza más de lo que construye, pero Guayaquil no se rinde.” Alvarez defendió su gestión, destacando USD 630 millones en obras públicas y más de 100.000 empleos generados, frente a un contexto nacional de déficit fiscal de USD 11.000 millones y pobreza al 28% (dato de referencia: Ministerio de Finanzas e INEC). “La verdad son obras, no cuentos ni ciencia ficción”, afirmó, subrayando el trabajo municipal.
La ceremonia, marcada por la resistencia política, incluyó la entrega de la Condecoración Jaime Nebot Saadi a seis figuras destacadas: la periodista Teresa Arboleda, el tenista Nicolás Lapentti, el escritor Guillermo Arosemena, el médico Carlos Miranda y los coroneles Jaime y Martín Cucalón De Ycaza del Cuerpo de Bomberos. Entre los asistentes estuvieron el cardenal Luis Cabrera y los asambleístas Xavier Lasso, Raúl Chávez y Ricardo Patiño, de Revolución Ciudadana, aliados de Alvarez. El acto, reubicado por restricciones del Sercop, reforzó la narrativa de autonomía local en un clima de tensiones por el paro nacional y la consulta popular de noviembre.

Alvarez cerró exaltando el espíritu de Guayaquil: “Nuestra bandera flamea con fuerza. No tememos decretos ni amenazas, solo traicionar nuestra historia.” La sesión reflejó la polarización política, con el Municipio posicionándose como contrapeso al Ejecutivo en un Ecuador en crisis social.

Teresa Arboleda, comunicadora recibiò condecoraciòn por el Municipio de Guayaquil, en sesiòn solemne por los 205 años de independencia de la ciudad.






