El cantón Alausí, en la provincia de Chimborazo, enfrenta un nuevo episodio de emergencia geológica. Un deslizamiento de tierra registrado la mañana del domingo 19 de octubre de 2025 en el sector de Achupallas dejó como saldo dos niños heridos y uno desaparecido. La tragedia ocurre a casi dos años del devastador alud que impactó gravemente a esta misma zona.
La emergencia se suscitó mientras tres niños realizaban actividades de pastoreo en el sector. Según el reporte oficial de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), los menores fueron alcanzados por la masa de tierra y escombros.
Tras la alerta, el Cuerpo de Bomberos de Alausí activó de inmediato las labores de búsqueda y rescate, logrando localizar y recuperar a dos de los menores de edad.
Los niños rescatados, de seis y siete años, fueron asistidos en el sitio. El menor de seis años fue trasladado al Hospital de Alausí para una valoración médica detallada debido a un fuerte dolor en la columna. El segundo niño, de siete años, presentaba dolor en una pierna, pero fue dado de alta luego de la revisión médica correspondiente.
Lamentablemente, un tercer niño, de nueve años de edad, permanece atrapado bajo el material deslizado, y las esperanzas de su hallazgo se mantienen mientras continúan las operaciones.
Suspensión Temporal de la Búsqueda por Riesgo
La búsqueda y rescate del menor de nueve años ha encontrado serias complicaciones. La Secretaría de Gestión de Riesgos confirmó que, hasta el mediodía de este lunes 20 de octubre, las actividades fueron suspendidas temporalmente.
La decisión se tomó tras registrarse un nuevo deslizamiento en la zona aproximadamente a las 09:00 de la mañana, lo que puso en peligro la vida del personal operativo. Actualmente, técnicos de la SNGR realizan una inspección exhaustiva para verificar la estabilidad del terreno y asegurar las condiciones mínimas antes de reanudar las labores de rescate.
Este evento subraya la constante vulnerabilidad geológica de Alausí, un cantón que aún se recupera de la catástrofe ocurrida hace casi dos años. La persistente inestabilidad del terreno exige la máxima cautela por parte de las autoridades y de la población que habita en las faldas de la zona de riesgo, mientras se prioriza la seguridad del equipo de rescate y la localización del niño desaparecido.






