Este jueves 21 de mayo de 2026, el sistema eléctrico nacional sufrió un revés inesperado. Varios sectores del país experimentaron cortes de luz debido a una paralización de aproximadamente cinco horas en la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del Ecuador con 1.500 megavatios (MW) de capacidad. Según informó el Ministerio de Energía, un aumento «extraordinario» de sedimentos en las aguas que alimentan a la planta obligó a detener sus operaciones para evitar daños irreparables.
El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) detalló que el problema fue provocado por la crecida de los ríos Salado y Quijos, que alimentan la bocatoma de la central ubicada entre Napo y Sucumbíos. Al ser una central «de pasada», Coca Codo Sinclair depende directamente del caudal diario. A las 14:00 de este jueves, se registraron 1.989 partículas por millón de sedimentos, una cifra que duplica ampliamente el límite de 800 partículas permitido para una operación segura.
Un problema recurrente y costoso Esta detención marca la tercera paralización de la central en lo que va de 2026. La acumulación de sedimentos, que incluye minerales como el cuarzo, actúa como proyectiles de alta velocidad que pueden destruir el acero de los álabes y carcasas de las turbinas. El problema no es nuevo: en 2025 se reportaron 31 paralizaciones y en 2024 otras 28, evidenciando una falla crónica en la infraestructura construida por Sinohydro.

El geólogo Vladimir Játiva ha explicado anteriormente que la construcción del dique en la bocatoma generó un estancamiento de materiales que, con la crecida de los ríos, se acumulan en «islas» de lodo, arena y arcilla. Aunque la planta cuenta con un sistema de desarenadores y «sifones» diseñados para evacuar estos desechos, la tecnología ha fallado repetidamente ante la magnitud de las crecidas. Cuando el sistema colapsa, los técnicos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) se ven obligados a paralizar la hidroeléctrica para realizar limpiezas manuales de emergencia.
Mientras el país vuelve a sentir el impacto de los apagones, la recurrencia de estas fallas en Coca Codo Sinclair pone nuevamente sobre la mesa la fragilidad del sistema eléctrico nacional ante fenómenos naturales y problemas estructurales de diseño.






